Escuchar este artículo

“La Ocaña que se nos fue”

Martes, 7 de Julio de 2015
El inexorable progreso está transformando todo, desde lo urbanístico, hasta el comportamiento ciudadano.

Plagiando el título de  una  conmovedora  canción  del  cantautor  mexicano  Juan Gabriel, quienes  tuvimos  el  privilegio de  nacer en  el  entonces tranquilo y  pintoresco  poblado, con nostalgia e impotencia,  observamos que el  inexorable progreso está transformando todo,  desde  lo  urbanístico,  hasta  el  comportamiento ciudadano.

La  inspiración del  destacado artista azteca coincide con el  video que transita  por  las  redes  sociales,  en  el  que se  comparten   las  imágenes  captadas desde  un  carro que  circula por  la  otrora apacible ciudad.

De una  manera  lenta y sorprendente,  se  observan las  antiguas  casonas que  después  fueron  demolidas para  convertirlas en  edificios. El  tránsito vehicular era  escaso  y  las  calles se  veían  amplias y  despejadas.

Quienes  se sentaban  en  las  bancas  del parque  29  de  Mayo,  se  deleitaban con  la  vista hacia los  cerros de  Cristo Rey y  la  Santa  Cruz,  incluso, lograban observar  las  antenas de  Pueblo Nuevo,  y  disfrutar  de  la  brisa  fresca que  provenía de  las  montañas.

Las  torres  que se  levantan   alrededor del  parque,  taponaron el  panorama y la  visión    se  limita  a estructuras  de  acero  y  cemento. Los diferentes senderos del  céntrico lugar,  difícilmente  se  pueden  transitar por la  proliferación  de  ventas  ambulantes, “culebreros” y  el  alquiler  de  carritos para  que  los niños giren  sobre  la Columna  de  la  Libertad  de  los  Esclavos.

Los  conciertos dominicales  de  la  banda  municipal desaparecieron de  la  escasa  actividad  artística , porque a varios alcaldes  se  les  ocurrió que  la  mínima  parte  del  presupuesto que  se  destinaba  para  el  funcionamiento de  la prestigiosa  agrupación  musical,  era inoficiosa y  hasta  un  despilfarro.

El  ruido generado por  los  cláxones y  pitos  de los  carros  y  motos,  en  los constantes  trancones  en  las únicas  vías,  las  calles  10  y  11, contrasta con  el  ambiente que se  gozaba hace  unos  treinta  años.

El  escándalo que  provocan los  equipos  de  sonido activados a  todo  volumen por  los  vehículos  en  movimiento , o los  que  utilizan los  establecimientos comerciales para  atraer compradores ,  elevan el  grado  de  estrés  y posiblemente el nivel  de  agresividad  ciudadana.

La inmisericorde tala  de  árboles y  la  destrucción de  humedales,  para   la  ejecución  de  ambiciosos proyectos urbanísticos, desde ya anuncian los  tributos  que  todos  deberemos  pagarle  a  la  naturaleza.

Aunque  los  efectos  del  calentamiento  global  se  sienten  en  distintas  partes  del  planeta, uno  de  los  elementos   utilizados por  los  poetas  para  magnificar la  imagen de la  ciudad, el  clima,  se  está  devaluando  de  manera  dramática.

Nunca se  habían  sentido  tanto  calor como  en el  mes  anterior.  ¿Cuándo  utilizábamos ventiladores para  poder  dormir? Hasta  ahora,  todavía tenemos agua abundante  y constante. Pero , los  escasos  caudales de los  ríos  Algodonal  y  Tejo,  deberían  prender  las  alarmas.

La  poca agua  que  corre por  ellos, está  acabando  con una  de  las contadas  tradiciones  recreativas  que persistían… los  paseos  con  sancochos  de  gallina,  y  los  chapuzones en los balnearios naturales.

En  plena  época   electoral, ¿cuál  de  los candidatos estará  diseñando un proyecto serio  y aplicable, tendiente a  comenzar a recuperar nuestra  fuentes  hídricas?