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La tercera vía: ¡“nu’es ná”!

Miércoles, 22 de Junio de 2016
La política y las estructuras sociales no sufrieron ningún golpe de importancia. 

Sí. Como dijo el ocañero: “nu’es ná”. No se impacienten los muchachos de los semilleros constitucionales de las universidades locales, pues lo que afirmé la semana pasada es cierto. Desde 1848 la humanidad con tantos revolcones sociales y tragedias colectivas, no ha producido un texto o una teoría política nueva. 

Desde las obsesiones de Marx y Engels, ellas quedaron convertidas en un espectro, que  nacido en Europa, lo persiguió el papa y el zar y Metternich y Guizot, y los radicales franceses y los policías alemanes.

Recibí sus mensajes por la “red” y no se impacienten,  porque además, la tercera vía que defienden como novedad, es solo un mal chiste, que entre otras cosas no es de Tony Blair ni del presidente Juan Manuel como afirman, sino un enfoque decadente de Anthony Guidens, más sociólogo que politólogo, que miró la sociedad moderna con una lupa empañada, para renovar la mal llamada “social-democracia”. Pero no es un aporte teórico-político nuevo, sino un coctel de ideologías añejas, mezcladas en una base (jugo, o Canada Dry ale) de tecnología, educación y mecanismos de intervencionismo estatal. Tomó lo aparentemente bueno del Capitalismo, y lo aparentemente bueno del socialismo y listos.

Como ven, nada nuevo, además, variantes que cualquier otro sistema asimila, aun en culturas antípodas a la occidental, como la japonesa, la hindú y los tigres asiáticos. En otros términos, echó en el mismo vaso del coctel a Marx, Engels, Hayek y Keynes y revolvió. No se sulfuren, que es el cuento viejo que les repetimos desde los primeros días de “primiparos” y terminaron la carrera sin creerlo, aún en el “preparatorio de políticos”. Fue realmente un mal del siglo, o que el mismo pasó en blanco.

La política y las estructuras sociales no sufrieron ningún golpe de importancia. Ni siquiera el horror de las dos guerras mundiales generó una idea. Vichy no fue una teoría política, sino una resignación indigna de media Francia al autoritarismo, que lideró Philipe Pétain, para obtener una paz que no duró. Y Pétain pasó a la historia muy mal. “El New Deal” tampoco fue una teoría política nueva, porque no tendría explicaciones sin la guerra, como acertadamente trató el tema Benedetti Jimeno.  Esto es una repetición de las clases de ciencia política, que no me explico porque olvidan, para luego reclamar por  las redes con el simplismo de la Tercera vía de Blair y de Santos. Ni las teorías de Keynes constituyen nuevo texto, pues es una simple variante del liberalismo que interviene racionalmente el mercado. Y desafortunadamente el Marxismo de 1848 en la praxis ya murió.

Y tampoco el neoliberalismo es una nueva teoría, que originó muchas discusiones en la clase, ¿recuerdan? Decíamos de ellos que solo repiten a Friederick Hayek, el contradictor de Keynes en los tiempos de la guerra, quien idolatraba el Liberalismo Económico y odiaba la economía con planes y al socialismo. 

No se incomoden los muchachos de los semilleros de Derecho Constitucional, pues solo dije una verdad. Hoy no hay una teoría política nueva que con el Estado o contra el Estado, soporte como dijo Benedetti Jimeno: las ilusiones de las víctimas, que es el problema del mundo de hoy. La gente victimizada por la guerra y los malos procesos de paz que la prolongan, son como el régimen de Vichy, armisticio falso. No se incomoden, hay más temas y hay que tocarlos. Por ejemplo ¿Por qué en lugar de sumirlos en el Derecho adjetivo, no introducirlos a ustedes en el Derecho Económico