Literatura presidencial

Sábado, 13 de Marzo de 2021
Si bien el género de literatura presidencial es algo relativamente reciente en Colombia, en Estados Unidos es un mercado consagrado y altamente prolífico que ha trascendido de las columnas de los periódicos a las estanterías de las librerías.

Durante aquellas primeras semanas de enero de hace casi tres años el ambiente estaba tenso en las librerías de Nueva York. Los exóticos abogados del presidente de los Estados Unidos acababan de enviar una densa perorata jurídica de once páginas al periodista Michael Wolff y la casa editorial de “Fuego y Furia”, su futuro best-seller con confidencias sobre la turbulenta intimidad de la Casa Blanca durante la era Trump. Todo el país aguantaba la respiración a la espera de la respuesta oficial del autor ante aquella solicitud de cese y desistimiento de publicación que venía ordenada directamente desde el número 1600 de la Avenida Pensilvania en Washington. Wolff optó por la única alternativa sensata: recogió el guante del desafío y adelantó el lanzamiento del libro para la mañana siguiente.

Si bien el género de literatura presidencial es algo relativamente reciente en Colombia, en Estados Unidos es un mercado consagrado y altamente prolífico que ha trascendido de las columnas de los periódicos a las estanterías de las librerías. Como no podía ser de otra forma, el rocambolesco gobierno de Donald Trump ha sido la mayor inspiración de múltiples autores, al punto de que, según datos del New York Times, el cuatrienio de Trump deja tras de sí más de 1.200 publicaciones editoriales que analizan su administración desde distintas ópticas, algo más del doble de las que el “Yes, we can” de Obama generó durante su primer período.

Y es que, aunque se trate de textos efímeros que responden a la frenética actualidad política de un país y extrañísimos sean aquellos casos que permanecen en el tiempo, esta clase de libros cumplen una función vital dentro del proceso de digestión histórica de un legado presidencial. Justamente con estos pequeños ladrillos, que no son otra cosa que testimonios frescos y palpitantes de su propio tiempo, es que los periodistas se enfundan el overol de arqueólogos y tratan de aportar su perspectiva particular en el esfuerzo colectivo de construir la narrativa sobre el impacto de un gobierno en el futuro de una nación. Muchas veces, no es sino hasta que un presidente logra ser reducido a literatura que, tras el aplacamiento de la bulla que conlleva el fin de su mandato, logramos cuantificar las implicaciones y secuelas de su turno al volante.

Aunque el periplo de Trump en la Casa Blanca ha terminado (por ahora), no será la última vez que leeremos sobre él, pues para 2021 se han confirmado múltiples textos de respetados periodistas que analizarán su ascenso y caída, así como las incidencias de su campaña electoral en plena pandemia y su reticencia a dejar el cargo tras perder las elecciones. Sin mencionar temas jugosos que quedan en el tintero como la crisis de identidad en la que sumió al Partido Republicano, el viraje a la derecha que forzó en la Corte Suprema, el cambio de retórica en el campo de las relaciones internacionales y su rol protagonista en la nueva era de la desinformación. Hará falta mucha tinta y papel para asimilar la pesadilla de la que acabamos de despertar.