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Llegó la hora de cambiar

Jueves, 4 de Junio de 2020
La vida nos cambió, y lo hizo de frente. 

La mayor parte de la población que habita esta zona del planeta, no estábamos preparados para todo lo que se nos vino encima, relacionado especialmente con la amenaza de la COVID-19. Tampoco  estábamos listos para encontrarnos con unas órdenes supremas  que decretan que nadie puede salir a la calle, y mucho menos acompañado de otra persona, y si por alguna razón era necesario el acompañamiento, debe conseguirse un permiso especial de la policía y protegerse con guantes y tapabocas. 

Si, la vida nos cambió, y lo hizo de frente, cacheteándonos, dándonos cuenta de lo que estaba haciendo, a nadie nos agarró cansado. Estaba buscando una coyuntura como la de la COVID-19 para presentarse en sociedad, cualquier cosita. No nos dio chance ni de escuchar casi de él, entró a nuestras casas como un descarado ladrón,  pero con tanto poder que nadie le pudo  decir nada.

Acá es donde los medios masivos de comunicación juegan un papel importante, puesto que  haciendo campañas  educativas  para el grueso de la población, ayuda  para que la gente entienda  por ejemplo qué es él corona virus, las pandemias etc.

Ya con el virus en la palestra, el punto de partida debe ser  la realización de un proceso de sensibilización y capacitación masivo que pueda contribuir a que la gente se humanice, esto es,  aprender a ver a los otros como personas iguales a usted , que tienen defectos y virtudes , que cuentan con valores y antivalores similares  a los suyos   y a que pueda ser consciente de lo que es e implica todo esto de las pandemias, y demás virus peligrosos y contagiosos, empezando por el mortal coronavirus, del cual nadie está exento.

Ellos son microorganismos que contienen un acido, y que solo puede desarrollarse en el interior de una célula viva. También hay otros gérmenes patógenos que pueden atravesar los filtros más finos, y que solo es perceptible con el microscopio electrónico. Ahora lo más importante es extremar la publicidad de manera masiva, acerca de las medidas de precaución para que todo el mundo, sin distingos sociales ni de ninguna otra naturaleza, pueda blindarse contra el coronavirus, a fin de evitar su contagio, que puede ser mortal.

No sigamos echándole la culpa de lo que está pasando con todo esto, ni al gobierno ni a Maduro ni a los vecinos ni al clima ni al costo de vida ni al demonio. Yo no me explico por qué a nadie o, a casi nadie, se le ocurre considerar que todo esto que está pasando es culpa mía y suya  también y de su jefe, de los reyes y las reinas, de los curas, de los politiqueros, de los gobernantes. Todos somos responsables de todo.

Claro porque todos, o casi todos los seres humanos, a la hora de la verdad, somos bastante indiferentes al dolor ajeno, especialmente cuando se trata de dar, hacer o poner; para lo que si somos buenos es para criticar, aparentar, e incumplir.  De cualquier forma debemos acoger esos cambios, que de seguro traerán nuevas enseñanzas y nuevas vibraciones para cada uno de nosotros, que nos permitan entrar en un proceso de sensibilización y humanización que pueda contribuir  a que la gente se concientice de lo que es e implica todo esto de los virus, en especial el coronavirus y las pandemias, muchos de ellos contagiosos y letales.

Ya estamos viendo la gran cantidad de muertos que lleva el coronavirus en España, Italia, USA, Brasil, y ya nosotros los colombianos vamos chupando rueda. De cualquier forma debemos acoger los cambios, que de seguro traerán nuevas enseñanzas y nuevas costumbres para cada quien,  que nos permitan reconocer que hay que vivir para nosotros sin olvidar a los demás.