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Los niños siempre en la mira

Viernes, 26 de Marzo de 2021
La lucha política no puede justificar la ignominia, y de ninguna manera las agresiones a las vidas de los niños inocentes.

Cada vez nos sorprenden mas las noticias violentas relacionadas con los niños, no solo los abandonados, los sometidos a condiciones de vida paupérrimas, los que tienen que crecer sin educación y sin posibilidades, los abusados, sino todos aquellos oprimidos por la violencia, el delito y la ignominia.

Dentro de la crueldad que asiste a los protagonistas de la violencia, nos encontramos con todos los casos de niños que son secuestrados por los grupos subversivos, para incorporarlos a actividades militares como carne de cañón y que son victimas de ataques, de minas antipersonales, de trabajos forzados y de una vida dirigida para el crimen y el terror.

Los organismos internacionales constituidos para defender los derechos de los niños, no se cansan de hacer toda clase de advertencias y de señalar sobre las flagrantes violaciones a la condición humana, agravada en este caso porque se trata de víctimas que no tienen la edad para decidir su propio futuro, ni tampoco los instrumentos para defender sus derechos fundamentales. 

No podemos conformarnos conque los violentos cada vez que quieren regularizarse, aparezcan diciendo que piden perdón por el daño y las atrocidades causadas, o simplemente expresando que fue un error, mientras miles de niños, han quedado con sus vidas arruinadas, o si se prefiere destruidas, como consecuencia del abuso de los violentos.

La lucha política no puede justificar la ignominia, y de ninguna manera las agresiones a las vidas de los niños inocentes, que son estraídos a la fuerza de sus familias, maltratados, violentados y obligados a las peores atrocidades. Sería bueno que quedara claro que ese tipo de delitos jamás tendrán perdón, para que los protagonistas de la barbarie sepan de una vez por todas que morirán con el pecado de haber sido abusadores y asesinos, en donde no debe caber contemplación alguna por parte de las autoridades, ni tampoco de la sociedad ofendida.

Los abusos y crímenes contra menores de edad, deben quedar por fuera de cualquier tipo de negociación futura, que llegare a contemplar el perdón y olvido, en donde además no habría nunca una reparación suficiente, porque eso significaría que los menores quedarán expuestos a ser siempre, dentro de su vulnerabilidad, las víctimas mas recurrentes por parte de la delincuencia y el crimen organizado.

Qué horror de país, puede ser el calificativo que la comunidad internacional le adjudique a Colombia, cuando vea, con la periodicidad tan frecuente con que se presenta, los casos atroces en los que están comprometidos los menores de edad.

Debería existir un alto organismo dedicado exclusivamente a velar por los derechos de los menores, sobre todo de aquellos a los que la guerra los acecha y castiga con tanta crueldad, en medio de la mas lamentable iniquidad y vergüenza.