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Los taxis han caído al fondo

Jueves, 5 de Noviembre de 2015
Y ahora aparece otra empresa denominada Mi Águila, en donde se ofrece el servicio a empresas, en situaciones muy parecidas a las de Uber.

El servicio de taxi en Colombia ha venido decayendo a través de los años, hasta convertirse en un sistema de transporte que exaspera a cualquier usuario.

Son muchos los factores que lo han estado afectando y que al acumularse, presentan una calidad lamentable que genera el inconformismo permanente de los usuarios.

Lo primero en advertir es que las empresas respectivas no hacen una inversión sostenida para elevar la calidad del servicio: no capacitan, no tienen exigencias mayores para los conductores y no disponen de parámetros de comportamiento y desempeño para asegurar una calidad y estimular el uso del mismo.

¿Qué es lo que vemos todos los días en la mayoría de los taxis que ruedan por las calles citadinas? Vehículos cada vez más pequeños e incómodos; un estado de conservación deplorable en donde no se tiene ni idea de las mínimas normas de limpieza e higiene; trato indiferente y hasta hostil con los pasajeros; presentación totalmente inapropiada de los conductores, en donde en muchos casos llegan a generar hasta pánico; tarifas arbitrarias y sorprendentes, y en muchos casos inseguridad, pues se aprovecha el servicio para cometer actos ilícitos.

Todo esto se podría controlar con empresas serias que estuvieran pendientes del mejoramiento de la calidad del servicio y seguramente con una entidad estatal que vigilara el cumplimiento de normas mínimas en su prestación.

Para suplir estas deficiencias, han aparecido últimamente alternativas que los usuarios comienzan a apreciar y señalar como una opción clara y eficiente de transporte público individual. 

Tal es el caso de Uber, en donde con una eficiencia asombrosa es posible ubicar un vehículo, vía Internet, que presta el servicio en optimas condiciones con una atención que sorprende positivamente al usuario, en donde además está incorporado en mecanismo de pago electrónico y el seguimiento de la ruta a través del sistema satelital.

Y ahora aparece otra empresa denominada Mi Águila, en donde se ofrece el servicio a empresas, en situaciones muy parecidas a las de Uber.

Esto resulta ser un campanazo a las opciones tradicionales que deberán optar por replantearse a la mayor brevedad, si no quieren que en el futuro cercano desaparezcan, ante la desbandada de los usuarios hacia esas nuevas ofertas que se presentan con elementos de diferenciación muy claros para los usuarios.

Hacía falta esta sana competencia y ojalá sirva para que todas las empresas entren en la misma tónica, de tal manera que sea posible revolucionar en servicio en el corto tiempo.