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Miedo versus libertad

Sábado, 6 de Febrero de 2021
La pandemia del 2020 planteó a la sociedad humana un desafío casi irresoluble.

Leí un artículo de El Espectador que trataba el tema de la “legalidad” de las medidas tomadas por el ejecutivo nacional y los ejecutivos regionales y locales en el marco de la pandemia. El articulista lamentaba que los jueces no “controlaran” al poder ejecutivo en todos los niveles, tesis que ha hecho carrera en Colombia, del cogobierno del sector judicial y los órganos de control, quienes lo hacen no por designación popular, sino por el derecho divino de su interpretación del estado social de derecho. Y reclamaba, un control de constitucionalidad, lo cual si me pareció acertado.

El cogobierno no es la función del sector judicial ni de los órganos de control en una democracia liberal, pero un control de constitucionalidad si permitiría, si se despolitiza, que no es lo común en el estado colombiano, un interesante debate entre el derecho ciudadano individual y el “control” de las autoridades.

Después de los ataques a las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 ha habido un debate inacabable sobre hasta donde los riesgos de seguridad permiten delimitar derechos civiles como el de la intimidad. La pandemia del 2020 planteó a la sociedad humana un desafío casi irresoluble: en sociedades que se basan en la interacción de las personas, tanto para fines laborales, educativos o de ocio, “obligar” al aislamiento suena a un contrasentido digno de la esfinge mitológica. El riesgo de catástrofe hospitalaria permitió a las autoridades ordenar varias restricciones a la libertad individual. Limitó el derecho a la libre movilidad, el derecho a comerciar, el derecho al secreto de los registros médicos, el derecho de asociación, el derecho a la circulación vehicular, entre otros muchos derechos a la libertad individual. Mandatarios con perfil autoritario, ven como “lógico” que el “líder” decida sobre todos los aspectos de la sociedad, pero mandatarios que defienden la libertad también han aceptado tal papel, que a unos ha beneficiado y a otros afectado, políticamente.

El dilema seguridad biológica-libertad individual, es muy parecido al que planteó el 11S de seguridad antiterrorista-derecho a la intimidad, y en mi criterio, se deben sumar en el dialectico miedo-libertad. El Miedo a la Libertad es el libro más famoso del sicologo social y pensador Erich Fromm, donde utilizando el modelo de la sociedad nazi, explica como mucha gente está dispuesta a entregar su libertad a cambio de la seguridad de grupo. Ese fenómeno se pudo observar después en el comunismo soviético, y hoy, en sus hijos huérfanos procubanos.

Es importante hoy más que nunca entender estos abusos del estado como males temporales, y exigir que, por todos los medios, esa temporalidad sea tal y que se retorne lo más pronto posible a la total libertad individual, más en esta época cuando ser anti demócrata se volvió una forma de ser progresista. El miedo se controla con un ejercicio cada vez más rotundo de la libertad individual frente a los que quieren masas manejables. Hay que entender que el concepto de la libertad individual es el mayor logro de la sociedad humana y que se debe defender de todas las maneras posibles.

El miedo es el mecanismo usual de los aspirantes a tiranos de manejar las masas. La lucha de clases es crear miedo entre grupos sociales “buenos y malos” y la apelación a la condenación eterna, como una forma de miedo que ciertos fundamentalistas religiosos utilizan para controlar a los creyentes, son dos de las formas de control de masas. Pero al miedo que más hay que temer es el miedo a la libertad que la pandemia permitió considerar como lógico, así eso sea un contrasentido social.

La pesadilla Orwelliana se va materializando a medida que el siglo XXI, tiene como característica el miedo; evitarla solo es posible con el ejercicio pleno y absoluto de la libertad, más hoy cuando tantos enemigos de ella nos acechan.