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No debería suceder

Miércoles, 14 de Abril de 2021
Estamos destruyendo la naturaleza y con esto lograremos producir hambrunas y pandemias como las que estamos viviendo

Amables lectores: los expertos del informativo Hope, en su sección de ciencia climática, muestran con horror y sorpresa lo sucedido en los últimos días en Texas: tuberías de miles de casas congeladas por las bajas temperaturas que explotaron y destruyeron las viviendas. Millones de personas se quedaron sin calefacción, electricidad y agua caliente. Esto es una demostración de que ni el Estado ni la sociedad estaban preparados para estas condiciones de temperatura. Esto no debería estar pasando si se tuviese conciencia de la realidad del cambio climático.

En las playas de Texas millones de tortugas han quedado en un letargo al presentarse temperaturas de -18ºC. Se observó a millones de personas retirar miles de estos animales y llevarlos a su casa para mejorar su situación de temperatura hasta que esta inclemencia del tiempo pase. Nos debemos preguntar ¿podremos introducir a toda la flora y fauna existentes en una especie de polideportivo climatizado hasta que pase este fenómeno?

Las condiciones a las que están acostumbradas estas especies han variado. Los ecosistemas sufren y el número de animales salvajes se ha reducido en un 68%. Necesitamos tener la naturaleza en un sistema equilibrado. Todas las especies sufren los efectos de este cambio climático con huracanes, alzas y bajas violentas de temperaturas, grandes volúmenes de lluvia y fuertes sequías. Los cultivadores de arroz en Vietnam trabajan de noche porque de día no soportan el calor. Me angustia pensar si esto que estamos viviendo es originado por un incremento de 1ºC o 2ºC en la temperatura promedio, ¿Qué sucederá cuando lleguemos a +4ºC que es el camino para donde vamos?

Los gobiernos no hacen lo suficiente. Estamos destruyendo la naturaleza y con esto lograremos producir hambrunas y pandemias como las que estamos viviendo. En Alemania, ya se reforesta con especies mediterráneas porque las autóctonas ya no se desarrollan bajo las nuevas condiciones de temperatura y sequía. Hay necesidad de descarbonizar al mundo. No se puede engañar a la naturaleza ni a la física. Se puede mentir a los votantes y a los medios de comunicación, pero con la naturaleza no se puede negociar. Estamos viviendo un estado de emergencia climática global. Las soluciones no dan espera. Es ahora o nunca.

El 20 de enero, el presidente Biden estableció un grupo de trabajo para determinar el costo social de los gases de efecto invernadero. Según el experto Nicholas Stern, la tarea del grupo consiste en diseñar una estimación más real, que la realizada durante la administración de Obama, sobre el costo en dólares para la sociedad y el planeta de cada tonelada de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera.

Este valor denominado “Costo Social del Carbono” les brinda a los responsables de las políticas una base para evaluar los beneficios de los proyectos y regulaciones diseñadas para reducir las emisiones de CO2. La metodología de Obama, que originó una valoración de 50 dólares por cada tonelada de CO2 para 2030, perjudicó a las generaciones futuras, porque este bajo costo llevó a hacer poco por este fenómeno.

Se debe evitar un cambio climático peligroso dentro de varias décadas. Debemos preguntarnos, ¿Cuánto nos importan nuestros hijos y nietos? Si la respuesta no es altamente positiva, no hagamos demasiado. Si es lo contrario tengamos cuidado con nuestros cálculos, porque no se justifica no darle importancia al bienestar de las generaciones futuras. Gastar dinero hoy en una acción climática equivale a comprar una póliza de seguro que reduce el riesgo de futuros desastres climáticos.