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No es Bronx, es Catatumbo

Sábado, 11 de Junio de 2016
El Catatumbo es la acumulación de problemas que por no ser tomados en cuenta se han agudizado hasta niveles extremos. 

Hacerle al Catatumbo la misma medición del Bronx de Bogotá se presta a confusiones y por lo tanto no deja ver con claridad la salida que se le debe trazar a la encrucijada en que se encuentra esa porción geográfica de Norte Santander.  El propio presidente Juan Manuel Santos cayó en la cuenta de que su comparación no era correcta y enmendó su equívoca expresión con el reconocimiento a las buenas condiciones humanas de la gente que habita esa jurisdicción.

El Catatumbo es la acumulación de problemas que por no ser tomados en cuenta se han agudizado hasta niveles extremos. Las necesidades insatisfechas se han desbordado y su  impacto es la crisis generalizada, imposible de desconocer.

Los extendidos cultivos de coca, los malos indicadores en educación, los deficitarios servicios de salud, la atrasada infraestructura vial, el predominio de grupos armados ilegales dedicados a las acciones criminales, el subdesarrollo agropecuario y el consiguiente desgreño social, son situaciones que tributan pobreza.  Pero también muestran la falta de Estado. Todo ha quedado sin articulación y a merced del repentismo administrativo y no por falta de reconocimiento de las prioridades sino por el crónico desdén con que se asumen las políticas de Gobierno.

Y no puede decirse que se carecía de identificación de los males del Catatumbo.  Desde hace tiempo están diagnosticados, hasta el punto de que aprobó un Conpes en el cual se consignaron, los temas fundamentales y se fijaron las metas. Una hoja de ruta como respuesta a las carencias y en la perspectiva del aprovechamiento de  recursos disponibles.

Los mismos congresistas nortesantandereanos participaron en la formulación del plan. El Gobierno se comprometió a ponerlo en marcha, pero nada pasó.

Tras el paro campesino de hace cuatro años se instaló una mesa de estudio, cuyos resultados son apenas parciales. Sigue vigente pero hay que elevar su dinámica.

La verdad es que no ha habido voluntad política para poner en marcha los proyectos prioritarios que pongan al Catatumbo en el rumbo correcto. Hay quienes creen que en vez de un plan lo que se debe aplicar es una acción de fuerza que impida la protesta social. La represión para acallar y someter, como si eso fuera la panacea.

Ante la realidad del Catatumbo se necesita una acción de Gobierno que lleve a la solución de tantos problemas que ya alcanzan un nivel de complejidad y de emergencia bien inquietante.

El Catatumbo debe estar en el conjunto de los acuerdos de paz que salgan de los diálogos de La Habana.

La sustitución de los cultivos de coca tiene que abrirle paso a la ejecución de un plan de desarrollo agropecuario, mediante el cual se fortalezcan todas las líneas de producción en ese campo.

Ya no hay tiempo que perder en las soluciones que requiere el Catatumbo para sacarlo de la violencia, la pobreza y la frustración.

Puntada

Debieran los congresistas de Norte Santander promover un gran encuentro nacional sobre el Catatumbo. Inclusive, con la participación de organismos internacionales. ¿Les suena la idea?