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¿Pa’ donde vamos?

Viernes, 13 de Agosto de 2021
Si de algo hemos carecido siempre, es de una educación para la vejez, porque se cree que no es necesaria, que la vida misma nos la ira enseñando, de ahí se piensa que el viejo ya no sirve para nada.

….Pa viejos  Mijo……. ¡con esta simpática respuesta es que hemos venido distrayendo nuestra atención para camuflar la realidad del envejecimiento que a muchos ( as) sesentones hasta los traumatiza y los acompleja para poder tener una vida  más libre, sin el temor a ser burlado por algunas personas en la calle.

Desde que nacemos es como si nos matricularan (sin curso ni nada) en la competencia  del cambio, o mejor dicho, de los cambios. Son esos procesos que  nunca paran, ni interior ni exteriormente, lo único que lo detiene es lo inevitable, la muerte. Llegamos con el cerebro desocupado, listo para ser utilizado o ser abandonado.

En este proceso entran a jugar varias variables internas y externas, que poco a poco van moldeando la personalidad de cada quien, y la resultante es la individualidad del ser humano, con lo cual tiene que defenderse a lo largo de su existencia, y en todos los campos de la vida.  Adaptarse a cualquier cambio es un proceso que también se logra como cualquier otro, con preparación y ganas de conseguirlo de manera perseverante.

Para nadie es un secreto que no se está  preparado para afrontar esta etapa de la vida. Tanto hombres como mujeres estamos obligados a vivirla de la manera más digna y positiva posible, hasta que Dios mande.  Gozar de la tercera y cuarta  edad  es lo más justo que tenemos todos los que logramos llegar a esas instancias de la existencia.  La adaptabilidad al cambio es un proceso que no se consigue por obra y gracia del Espíritu Santo, y será mejor o peor  en cada ser humano, dependiendo de su capacidad de acomodación al medio ambiente.

 El tipo de personalidad determinará,  y será un predictor  clave para el éxito o fracaso de cada situación.  La adaptación al cambio es un proceso que no se consigue a la vuelta de la esquina, y no tiene nada de imposible para ser alcanzado por cualquier persona,  cuando está convencido de querer hacer algún giro en su existencia.

Si de algo hemos carecido siempre, es de una educación para la vejez, porque se cree que no es necesaria, que la vida misma nos la ira enseñando, de ahí se piensa que el viejo ya no sirve para nada, y ese pensamiento también lo tienen muchos de los que están cerca a esa realidad. 

Esos paradigmas de los abuelos son inservibles y  están mandados a recoger. Es un gran error creer que solo sirven para cuidar niños, regar las matas  etc ., y esto no corresponde a la realidad.   Hagámonos todos amigos de los viejos, minimicemos las brechas que se han creado entre jóvenes y personas de la tercera y cuarta edad, las cuales no han aportado nada bueno para el acercamiento y mejoramiento de 
las relaciones con los demás.  El ajuste al sistema es un proceso, que se consigue con unos buenos deseos de cambio…y no tiene nada de imposible para ser alcanzado por cualquier persona, cuando está convencido de querer hacer algún cambio en su vida.

Que no se crea,   vale la pena cambiar el chip, porque todos debemos  ser personas adaptativas al  cambio, en donde los intervinientes debemos ser conscientes que estamos sometidos permanentemente tanto a cambios internos como externos. 

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