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País corrupto

Viernes, 18 de Marzo de 2016
La madre de todos los demonios que asolan el país se llama corrupción, y que no nos quepa la menor duda

En Colombia se proclama hoy en día, hasta la saciedad, que el principal problema es la violencia generada por las guerrillas que han asolado el territorio por décadas, y en base a esta premisa este gobierno se ha montado en su principal caballito de batalla que es la Paz a como dé lugar. No ha importado que existan problemas de diversa índole que afectan el día a día de sus ciudadanos y se nos bombardea con publicidad costosa, en una campaña que ya parece de las épocas de fascismo, de una manera obsesiva y casi de lavado cerebral.

Sin menospreciar que el tema es fundamental llevarlo a buen término, encontrando una salida política y jurídica al problema; no es menos cierto que, como lo han dicho muchos expertos en el tema, vaya a ser la solución a todos los conflictos derivados de la violencia, pues esta seguirá teniendo otros protagonistas que no se van a silenciar como el Eln, las bandas criminales con miembros de todos los pelambres y la delincuencia común que campea en el país.

Sin embargo, la madre de todos los demonios que asolan el país se llama corrupción, y que no nos quepa la menor duda. Esos mismos políticos que hoy aprueban a pupitrazo limpio todas las propuestas de este Gobierno para permitir el acceso de la guerrilla a los beneficios jurídicos y finalmente a la política activa, no nos convencen que lo hacen movidos por el altruismo y el beneficio general. Detrás de todo hay una motivación incentivada por las gabelas otorgadas a la coalición de la Unidad Nacional para que todo sea aprobado, casi que sin discusión. Y eso, en plata limpia, se llama corrupción.

Ni que decir que el famoso posconflicto va a significar la inversión de billones de pesos en obras, resocialización de guerrilleros, financiación de programas agrarios, etcétera. Ante este jugoso panorama, cuando algunos de los miembros de los partidos de la Unidad Nacional mostraron signos de rebeldía, el presidente convoco a sus famosas reuniones en Palacio para llamarlos al orden, y el resultado fue la famosa foto de todos estos ilustres políticos, que no disimulaban la cara de regocijo de verse incluidos en tamaña piñata de recursos.

No me imagino que se estará fraguando en sus lujuriosas mentes con la perspectiva futura de tener en sus manos estos billonarios recursos para dar y convidar. No quiero ser futurólogo, pero la experiencia y la historia que acompaña a los desbordados casos de corrupción y pérdida descarada de los dineros públicos, sin ningún castigo real y ejemplar para sus ejecutores, no permite predecir nada bueno.

Imaginemos, por un momento, además, el advenimiento de las Farc  a la política activa, si en este entre tanto de cese al fuego unilateral no han cesado de extorsionar a comerciantes, ganaderos y ciudadanos comunes como lo reveló el alcalde de San Vicente del Caguán hace poco, en miles de millones de pesos, estos angelitos reyes de la extorsión por años también tendrán a su disposición parte de la platica donada por Obama para financiar la paz, y de alguna manera se sentirán en el derecho de apropiarse de lo suyo como lo hacen los políticos de vieja data, para no desentonar con la costumbre atávica de robarse hasta los huecos. Así como se pierde el dinero de la educación en estudiantes fantasma, y el de la  salud en entidades como Cafesalud de donde se extraviaron, ¡oh sorpresa!, setecientos mil millones de pesos. Es que las cifras no nos caben en la cabeza, pero los enfermos se siguen muriendo y hay que entutelar para tener derecho a los servicios.

Es decir, ciudadanos del común, lo que se viene es fiesta, pero para los de siempre, los corruptos, los guerrilleros, el gobierno y sus escuderos, y por supuesto la Justicia, que en ese mar de recursos seguirá más ciega y sorda que nunca, pero para sus amigos en el poder. Para los demás, que entre el diablo y escoja.