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Páreme bolas

Jueves, 28 de Enero de 2016
El camino de los triunfadores de verdad, no contempla trucos ni patrañas para surgir, no permite que se roben la plata del pueblo.

El cambio en términos generales es una de las pocas cuestiones que nunca paran en la vida, así como el pensamiento, la energía, y el tiempo. Sin embargo, hay muchas personas que se resisten a cambiar: “yo soy así y así moriré”,  “no tengo nada que cambiar”, “así me hicieron y así me quedo”, “si cambio mi forma de ser me joden, me la montan”. Si cambian los cauces de los ríos, la fisionomía de las personas, el clima, la vegetación, las iglesias, los países, el pensamiento etc., ¿por qué muchas personas se niegan a modificar su manera de ser y de actuar?

La soberbia, la prepotencia, la falta de conexión consigo mismo y la bobería, son algunas de las variables que no nos permiten entrar en la onda del cambio. Como todo en cuanto respecta a los seres humanos, hay cambios positivos y negativos.  Los positivos son los que nos interesan que ocurran a cada rato en nuestra vidas, por ejemplo, “ ahora sí voy a estudiar porque sé que puedo hacer mucho bien con mi profesión” , “voy a dejar de ser mentiroso porque eso de tapar una cagada con otra me ha traído muchos problemas”, “ya no voy a pensar solo en mi propio provecho sino que les daré más oportunidades a todos mis empleados “, “aunque todos sigan robando en mi oficina, yo no lo seguiré haciendo; el bien es bien aunque nadie lo practique”.

Y cambios negativos por ejemplo son los que vemos a diario en personas que conocimos sanas, miembros de familias pudientes, buena gente y los vemos ahora metidos en la política torcida, ocupando cargos donde se roban la plata del pueblo.  Son los que por envidiar a otros que tienen más que él, se meten en cualquiera de los tantos negocios ilícitos, de donde nunca se sale bien librado (sobre todo con la consciencia).

O cuando un empleado entra a trabajar en una empresa del Estado, hace bien su trabajo, logra hacer equipo con sus compañeros, goza de aprecio etc. Hasta que por toche se deja coquetear de un par de funcionarios quienes songo zorongo le van lanzando propuestas para que desaparezca una información que él maneja, a cambio de un buen dinero extra sin tanto esfuerzo ni problema. Cae en la trampa, lo pillan, lo echan, nadie le cree, se daña su hoja de vida etc…

Esas maniobras corruptas tarde o temprano son descubiertas y condenadas, o pregúntele a los hermanos Moreno Rojas, y se sabe de muchos otros que por los cargos de consciencia terminan muy mal…huyendo sin descanso o desquiciados.

El camino de los triunfadores de verdad, no contempla trucos ni patrañas para surgir, no permite que se roben la plata del pueblo, ni que se engañe a la opinión pública con promesas que no cumplen, no tolera mentirosos farsantes que vestidos de ovejas con uñas de diablo escondidas, viven lanzando zarpazos para ver dónde está la mejor tajada para robar sin importarle un comino a cuántos se lleve por delante, o a cuantas comunidades frustre, dejándolas sin cómo solventar las necesidades básicas primarias sin importarle un pepino.  

Los que triunfan y/o tienen éxito  no necesitan pagar para darse bombo en la prensa, son gente simple, sencilla, que lucha todos los días por ser mejor y vivir bien sin hacerle daño a nadie, son los que nunca están en escándalos, ni los señalan por corruptos o ladrones, porque no se dejan manchar de cochinadas. Empiece por reconocer de corazón que esas acciones le están haciendo daño a usted,  a alguien o a un grueso de la población. Juegue a ganar, ámese, tome la decisión férrea de cambiar sus porquerías, y empiece a actuar de una manera distinta, ganadora, conciliadora y justa para las partes, sin trampas estúpidas, ni creyendo que el otro (o los otros) lo tienen que alabar o subyugarse ante usted.  Muchas Gracias.