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Pirotecnia y efectos colaterales

El efecto dañino más importante derivado de esta práctica son las quemaduras de quienes manipulan estos artefactos y lo peor es que son los niños el grupo más afectado.

Llegó diciembre con su habitual alegría, es el final del año y todo el mundo se lo quiere gozar, por eso las tradiciones afloran, las luces multicolores se en­cienden, la música propia de estas festividades suena desde septiembre, el árbol de navidad ya se exhibe lo mismo que el pesebre; todo presagia fiesta.

Entre las costumbres nuestras para esta fecha se incluye la quema de pólvora que no obstante las campañas y medidas adoptadas por las autoridades en cuanto su prohibición sigue haciéndose de forma libre y reiterada. El efecto dañino más importante derivado de esta práctica son las quemaduras de quienes manipulan estos artefactos y lo peor es que son los niños el grupo más afectado. Las cifras del año pasado publicadas antes de la nochebuena y el año nuevo daban cuenta de un incremento en el número de casos superando en un 30% al año 2020 y los prepandémicos, entre los que se reportaron 137 menores de edad con quemaduras graves.

No se requieren nuevos decretos o disposiciones legales en cuanto al no uso de la pólvora porque el 22 de diciembre de 2016 el entonces alcalde César Rojas promulgó el decreto 0970 por el cual se prohíbe el uso, manipulación, fabricación, quema, almacena­miento, venta, distribución y transporte de pólvora en el área urbana y rural de Cúcuta. El 30 de diciembre del año anterior el alcalde Jairo Yáñez adicionó al decreto 0755 de 2017 los parágrafos que en esencia son semejantes al decreto de su antecesor.

Las campañas educativas y de concienciación sobre los efectos nocivos de la pólvora para la salud han sido puestas en marcha repetidamente por las autorida­des nacionales y locales, pero desafortunadamente la respuesta de la ciudadanía no ha sido como era de esperarse, de tal manera que no han resultado efectivas para detener el daño a personas.

De todo esto lo que más preocupa es que los niños son los más afectados por las quemaduras y mutilaciones, así que la responsabilidad se debe trasladar a los pa­dres, porque algunos incluso son facilitadores de estos hechos entregando objetos pirotécnicos a sus hijos haciendo caso omiso a las disposiciones legales y otros no hacen la tarea de educar y enfatizar sobre las con­secuencias graves que tiene el manipular explosivos.

La ciudad se engalana con las iluminaciones en sitios públicos como parques y avenidas que pueden ser visitados por propios y extraños en las noches de este diciembre. Ellos están en diversos puntos de nuestra capital para el disfrute de todos. La invitación es a darnos un paseo por allí y olvidarnos definitiva­mente la ruidosa pólvora y los potenciales perjuicios derivados de uso.

El número de quemados en este diciembre hablará de nuestro civismo y la conciencia ciudadana, espe­remos que las cifras sean contundentes en favor de los habitantes de la ciudad y su área metropolitana y sean pocos los afectados por esta mala costumbre. La pólvora debería quedar solo en manos de expertos en pirotecnia que ofrezcan espectáculos de este tipo para el deleite de todos con las consabidas medidas de seguridad.

jorgepabonl@yahoo.com

Domingo, 4 de Diciembre de 2022

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