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Política americana

Lunes, 15 de Febrero de 2016
Durante la Guerra Fría había en Estados Unidos políticos de izquierda pero los mantenían a buen recaudo.

Definitivamente cambió el mundo, basta con ver lo que ha pasado en nuestros países y lo que acaba de suceder en EE. UU., un país que ya no quiere ser  policía del mundo, como en la época de la Guerra Fría y las ideologías, sino sólo intervenir militarmente cuando sus intereses son amenazados, para dedicarse a los negocios puros, principalmente tecnología y finanzas.

Durante la Guerra Fría había en Estados Unidos políticos de izquierda pero los mantenían a buen recaudo, sin publicidad, porque los americanos estaban en otro cuento cuidándose y cuidándonos del martillo y la hoz.

Pero esta elección presidencial que se desarrolla en EE.UU. para elegir presidente de la República el próximo 8 de noviembre tiene la virtud de sacar del anonimato a un político socialista, el señor Bernard “Bernie” Sanders, senador por Vermont.

Político izquierdoso camuflado en el Partido Demócrata, como sucede en Colombia con algunos miembros de los antiguos partidos tradicionales.

Luego de su triunfo en New Hampshire el senador Sanders pronunció su discurso victorioso donde repitió cosas que seguramente impactan: se despachó contra Washington, Bancos, Wall Street, los ricos, las grandes corporaciones, es decir, los que construyen país, no los que los destrozan, regalan y saquean y aplican medidas populistas. Y está tomando una fuerza inusitada.

Sanders sería la oportunidad de revitalizar gobiernos populistas moribundos y modelos económicos fracasados y ruinosos, y para completar faltaría ver qué pasará en España con el partido político Podemos, el de Pablo Iglesias, de la misma estirpe.

En el otro extremo está el multimillonario republicano Donald Trump, quien se presenta como un político iconoclasta con propuestas y afirmaciones osadas contra latinos, musulmanes y también contra algunas de las instituciones contra las que denigra Sanders –Bancos, Wall Street, etc.-, tan solo que allí no hay convicción sino estrategia, y si gana gobernará con ellos.

La diferencia entre estos dos extremos está en que si estudiamos el currículum del senador “Bernie” Sanders -de ascendencia polaca-, es un convencido de sus ideas, se le reconoce, y el señor Trump sabemos que actúa de esa manera lenguaraz, diciendo cosas que los candidatos formales no son capaces de decir, para conquistar círculos de opinión que nadie conmovía, principalmente americanos “raizales”.