Por una transición pacífica

Viernes, 8 de Febrero de 2019
El respaldo colombiano a favor de una democracia transparente debe trascender a nuestros países vecinos.

La caída de la dictadura en Venezuela sigue un proceso lento y doloroso para millones de venezolanos. Ya es un hecho que los cantos de sirena del discurso chavista terminaron en un desastre humanitario muy contrario a sus promesas. La dictadura de Maduro en un acto de sensatez, con su pueblo y el mundo, debería negociar su salida del poder. De seguir así, nos enfrentamos a un acto suicida.

Y es que este régimen no sólo ha golpeado a Venezuela, también ha dejado heridas en toda la región suramericana. Nuestro pueblo nortesantandereano ha tenido que vivir las consecuencias híbridas de estar en medio de dos gobiernos. Pues aunque existe la tranquilidad de tener al gobierno colombiano comprometido con luchar por la democracia republicana, la dictadura de Maduro inevitablemente sigue generando pobreza en nuestro departamento.

El respaldo colombiano a favor de una democracia transparente debe trascender a nuestros países vecinos, no con intereses de afectar su soberanía, sino porque nuestra seguridad también depende de la estabilidad de los países de la región. 

La crisis en Cúcuta es un ejemplo de ello. Nuestra frontera ha sido un espacio comercialmente dinámico durante más de un siglo. Y si bien, en los últimos 20 años nos hemos concientizado de las consecuencias negativas de basar nuestra economía principalmente en la relación comercial con Venezuela, es cierto que la estabilidad política venezolana siempre será determinante para nosotros. Por más que logremos diversificar nuestras fuentes de producción, no podemos evadir la realidad de una frontera con un flujo dinámico de personas y bienes.

Entonces, ante los recientes acontecimientos violentos y la juramentación del nuevo presidente interino Juan Guaidó, lo mejor para ambas naciones es que se haga una transición rápida y pacífica que acabe con tanta incertidumbre. Un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y el régimen, además de la violencia interna, generaría daños colaterales a nuestra población cucuteña.

Con excepción de algunas (Rusia, China, Bolivia y Cuba), un gran número de naciones ha reconocido al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como el nuevo Jefe de Estado. Esto se debería considerar como un llamado a la sensatez al régimen de Maduro, la estabilidad de su gobierno pende de un hilo. Guaidó ha manifestado que incluso está dispuesto a amnistiar a miembros del régimen de Maduro para su llegada al Palacio de Miraflores.

Como representante nortesantandereano, me daría gran satisfacción ver el resurgimiento pacífico de un nuevo gobierno democrático en Venezuela. Lo anterior, no sólo por solidaridad con nuestros vecinos, sino porque en una sociedad globalizada la democracia republicana del continente se traduce en prosperidad para todos. El dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos en esta lucha por la libertad no será en vano. Estos luchadores pasarán a la historia como los forjadores de una nueva era en Venezuela.