¡Qué falacia!

Viernes, 11 de Junio de 2021
Conclusión, el costo del crédito aumenta y los bancos no dan ningún alivio como lo anuncian, sus utilidades se mantienen incólumes.

La Superintendencia Financiera de Colombia, prorrogó hasta el 31 de agosto del presente año las circulares externas 007, 014 y 022 de 2020, en las cuales anunció beneficios por medio del Programa de Acompañamiento a Deudores (PAD) que les permiten a los usuarios del sector financiero refinanciar sus obligaciones. 

Dentro de las mencionadas circulares, está planteada la posibilidad para que los deudores de créditos bancarios se acojan a un beneficio al cual específicamente me voy a referir en esta columna, y es la de un periodo de gracia que inicialmente se otorgó por el término de seis meses y ahora se prorrogó hasta finales de agosto como lo anunciara anteriormente.

En las circulares de la Super, se indica que el periodo de gracia no implicará cobro de intereses sobre intereses o cualquier sistema que contemple la capitalización de intereses lo que indujo e induce al error, engaño o confusión a muchos usuarios del sistema bancario que se acogerán y acogieron al eufemísticamente “alivio” que otorgan las entidades financieras a sus deudores como facilidades para pagar sus deudas.

Lo que los acompañantes financieros no les explican a sus usuarios “beneficiados” (como me pasó) es el hecho de que el famoso periodo de gracia, no contempla exoneración de intereses por ese periodo y los intereses se acumulan para cuando se venza el mismo, empezarlo a cobrar. Conclusión, el costo del crédito aumenta y los bancos no dan ningún alivio como lo anuncian, sus utilidades se mantienen incólumes.

Los usuarios, mea culpa, me incluyo, entendemos que un verdadero alivio por motivo de la pandemia, incluiría el aplazamiento por un tiempo acordado, el pago de cuotas sin acumulación de intereses y no como lo están haciendo en este momento las entidades financieras.

Lamentablemente por necesidad, se tiene que acudir a los servicios que presta el sector financiero, pero es uno de los sectores que contribuyen en gran medida al empobrecimiento del pueblo colombiano.

Y se entiende que es uno de los sectores, sino el principal, consentidos de los gobiernos de turno, por ser los principales financiadores de las campañas políticas y ni el presidente ni los congresistas se atreven a expedir normas que disminuyan las cuantiosas utilidades que generan por los cada vez aumentos en los costos de los servicios que prestan.

Mientras los CDT o cuentas de ahorro, le generan al ahorrador un rendimiento que oscila entre el 1 al 3% efectivo anual, sin la retención en la fuente, que la disminuye (por debajo del IPC) los bancos las colocan entre el 10 al 20 y hasta el 28% de usura en el caso de las tarjetas de crédito, cobran cuota de manejo tarjetas crédito y débito, reposición de tarjetas, cheques de gerencia, talonarios de cheques, retiros cajeros propios y de otras entidades, extractos, referencias bancarias, certificaciones, transferencias, avances en efectivo, etc. etc.  En resumen, los bancos con la platica del míster se enriquecen, mientras estos empobrecen.