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¡Que la crisis con Venezuela continúe!

Jueves, 10 de Septiembre de 2015
Antes de criticar el titulo de esta columna lo invito a leerla completa y sobre todo a pensar en la tragedia familiar y personal de los compatriotas deportados y retornados.

Antes de criticar el titulo de esta columna lo invito a leerla completa y sobre todo a pensar en la tragedia familiar y personal de los compatriotas deportados y retornados, quienes son los realmente importantes y los principales afectados de todo este asunto.

Nuestra ciudad difícilmente suena en el plano nacional o internacional, cosas buenas como el papel del Cúcuta Deportivo en la Copa Libertadores de América en el 2007 o no tan buenas como el escandalo del Hueco de Bavaria y los políticos implicados o peor aún, la condena por asesinato a un ex alcalde de la ciudad, son la forma de aparecer en los titulares de prensa de los diferentes medios en el país y en el mundo.

Pero esta vez el tema es más complejo aún, es la relación con nuestro vecino histórico, ese que por décadas ha servido como motor de la economía cucuteña y que desde hace más de 20 años empezó a cambiar por su situación económica y política. Los tiempos de armonía y de total cooperación de los dos países empezaron a deteriorarse con la llegada del Chavismo al poder, y desde ese momento nada volvió a ser igual con el país hermano.

En Cúcuta la esperanza siempre ha sido que se caiga el régimen y que todo vuelva a la normalidad,  pero cada día esa posibilidad es más lejana, y si se llegara a dar, no antes de 20 años Venezuela podría recuperar su economía y al país en general.

A punta de golpes nos ha tocado darnos cuenta a los cucuteños que no podemos seguir mirando hacia el oriente, que debemos pensar como colombianos y voltear la mirada hacia el interior y hacia mercados diferentes; algunos dirán que es muy fácil decirlo, pero eso se viene hablando desde hace más de 15 años  al vaivén de las crisis entre Bogotá y Caracas.

Las épocas del CADIVI y de la carpeta no volverán, y como siempre, mientras duró nadie pensó en crear industria y fortalecer la economía local, solo se pensaba en montar comercializadoras y en comprar lujosas camionetas y cadenas de oro para lucirlas por las deterioradas vías de la ciudad.

Ya no hay más opción, nos tocó a las malas pensar en crear una economía propia para la región, en industrializar la ciudad y sobre todo en comprar productos colombianos, o mejor aún productos cucuteños, porque “cucuteño compra cucuteño”.

Por eso ¡que siga la crisis!, que siga hasta que se tomen medidas estructurales por parte del gobierno nacional que realmente sirvan para que cambiemos el modelo económico de la región y sobre todo que nosotros los cucuteños de una vez por todas entendamos que solo teniendo una economía propia que no dependa de Venezuela vamos a poder desarrollar la ciudad.

Dejemos de echarle la culpa a los demás, y entendamos que no podemos seguir proyectando la imagen de ser unos aventajados que nos movemos por una delgada línea entre lo licito e ilícito, ¡Cúcuta se respeta! pero somos nosotros mismos los que debemos hacerla respetar con una apuesta de ciudad clara, y dejando la doble moral fronteriza a un lado.

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