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¡Qué vagabundería!

Viernes, 20 de Mayo de 2016
La sobreoferta tiene partidos a los conductores que a trancas y a mochas hacen un diario precario.

En Cúcuta estamos invadidos de carros amarillos por doquier. Como ejercicio mental me he ubicado en distintos días en cualquier esquina del centro de la ciudad a observar el paso de los mismos tratando de hacer un cálculo del impacto que producen frente a los carros particulares en la movilidad. De cien carros en promedio que conté, setenta fueron de la fuerza amarilla. ¡Qué barbaridad! Y alistémonos a sumar los carros Uber que prestan idéntico servicio, con la diferencia que no dan vueltas por la ciudad disputándose los usuarios en cualquier calle por cuanto su servicio es contactado por medio de aplicaciones tecnológicas de los teléfonos móviles. 

La sobreoferta tiene partidos a los conductores que a trancas y a mochas hacen un diario precario. Me atrevo a decirlo por debajo del salario de supervivencia y los propietarios con el taxi trabajando las 24 horas recibiendo un diario que no se compadece con lo invertido.  Me ha sucedido que saliendo del antejardín de mi casa se han detenido los conductores de taxis a ofrecer el servicio, muestra clara de que la demanda se encuentra muy por debajo de las expectativas. 

En tres principales ciudades de España (Europa): Barcelona con 1’616.000 habitantes tiene 10.523 taxis registrados; Valencia, con 800.000 habitantes, tiene 3.000, y Madrid, con 3’265.000 habitantes, con15.723  para un índice nacional de 224 taxis por cada 100.000 habitantes. En Colombia, Bucaramanga en su área metropolitana tiene 7.300 taxis, Santa Marta 3.500, Ibagué 3.061 y Manizales 2.200. En Cali, el índice es de 586 taxis por cada 100.000 habitantes, Medellín 534, Bucaramanga 679, y el nacional no supera los 400 por cada 100.000 habitantes. En Cúcuta, los manga rotas de alcaldes han sido “generosos” al otorgarles a las empresas cupos de taxis a granel que tienen un costo de $20’000.000 a $25’000.000, cada uno, amparados en estudios chimbos que avala o no controla el Ministerio de Transporte y los órganos de control. Igualmente, se hicieron y se hacen los de la vista gorda y pasan de agache para llegar al caos que hoy por hoy tiene a la capital en un total desorden en lo que a movilidad se refiere perjudi
cando su desarrollo económico, la calidad de vida y el medio ambiente de sus habitantes.  Para completar, el tema se volvió metropolitano y los alcaldes del área se apresuraron en un acto de “generosidad” otorgar más cupos irresponsablemente. 

En Cúcuta hay censados 8.000 carros taxis y las noticias es que los alcaldes salientes encabezados por el morocho del municipio de Villa del Rosario dejaron resoluciones por más de 2.000 llegando a la astronómica cifra de 10.000 taxis en el área metropolitana de Cúcuta con un índice de 1.000 carros por cada 100.000 habitantes rompiendo el récord nacional por lo que amerita urgentemente  ampliar el pico y placa de las taxis por lo menos a dos dígitos.  Para eso sí somos buenos, los primeros en lo malo. ¡Qué vagabundería!