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Retos de seguridad y justicia para Norte de Santander

Miércoles, 22 de Junio de 2022
Cinco requerimientos para los nortesantandereanos.

Infinitos son los retos que afrontará el nuevo gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez. Haré aquí una lista de cinco puntos en materia de seguridad y justicia para la frontera nortesantandereana que se enlazan con dos temas transversales de nivel nacional.

1. Reparar las relaciones diplomáticas con Venezuela implica poner en marcha un plan para hacer frente a los grupos armados que se mueven con facilidad a ambos lados de la frontera y que dominan todo tipo de relaciones comerciales. Durante estos años de divorcio institucional, los grupos delictivos fortalecieron su dominio en medio de la anuencia y complicidad de las autoridades.

2. Recomponer las relaciones judiciales y de policía entre las instituciones de ambos países. Esto permitirá la divulgación y comunicación de los problemas de delincuencia común y seguridad ciudadana. Saber lo que pasa en el Táchira, el Zulia y Apure es vital para los departamentos colombianos limítrofes, y para eso es necesario comunicarse con las autoridades del otro lado.

3. Iniciar un plan que permita cuantificar y esclarecer los numerosos homicidios, feminicidios y delitos de trata de personas cometidos en la línea fronteriza, y que hoy están en la impunidad por falta de evidencias que soporten una investigación judicial.

4. Fortalecer la diplomacia de las regiones, esto es, mecanismos institucionales de resolución de problemas fronterizos que permitan decidir sobre asuntos urgentes que se viven a diario. Un claro ejemplo de esto fue lo ocurrido durante las primeras semanas de pandemia con la nube de humo y la mala calidad del aire en Cúcuta.

5. Proveer una oferta social integral de los corregimientos limítrofes entre Colombia y Venezuela donde la seguridad y la resolución de problemas la administran los grupos armados al margen de la ley. La seguridad de estas personas no puede depender exclusivamente de la fuerza pública.

Estos cinco puntos se relacionan con otros dos grandes temas ampliamente discutidos durante estos días: el primero es el enfoque que el próximo gobierno le dará a la regularización de las drogas; y el segundo corresponde a la dirección que tendrán los diálogos regionales con los grupos armados presentes en el país.

Abordar estos dos grandes temas de interés nacional y enlazarlos con las problemáticas regionales es una de las tareas pendientes para un gobierno que llegó con amplias expectativas de cambio.

Quienes tienen la tarea de dirigir el país deben ser cuidadosos, pues cuando las expectativas son altas, las decepciones suelen aparecer muy pronto. Los grandes entusiasmos necesitan ser canalizados y bien administrados para evitar decepcionar al mayor número de personas. No obstante, los primeros que merecen ser decepcionados son los revanchistas y los que anhelan el poder para sacar ventaja sobre sus oponentes políticos.

Las elecciones presidenciales suelen proponer deseos de un nuevo comienzo. Aunque es sensato mantener una dosis mínima de escepticismo que evite un entusiasmo dogmático o un pesimismo irracional, también es necesario plantearnos los caminos que permitan cumplir las promesas de la Constitución del 91 y los Acuerdos de Paz en las regiones de Colombia.

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