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Revocatoria inconveniente

Domingo, 16 de Enero de 2022
Si algo no necesita Cúcuta en estos momentos es gastar esfuerzos, tiempo y recursos en buscar la salida del alcalde de la ciudad.

Si algo no necesita Cúcuta en estos momentos es gastar esfuerzos, tiempo y recursos en buscar la salida del alcalde de la ciudad. En la actual coyuntura de crisis social, cierre de frontera, deterioro de la seguridad urbana y resurgir de la violencia terrorista, lo peor que nos puede suceder a los cucuteños es entrar en una etapa de interinidad política y administrativa y que se genere un vacío en la administración municipal. Sería totalmente inconveniente.

El alcalde Yáñez acaba de cumplir la mitad de su período y, más allá de las críticas y cuestionamientos, en ocasiones válidos y legítimos, es un hombre bien intencionado que trata de acertar y hacer lo mejor, con un manejo recto y transparente de los recursos públicos. Recibió un contundente y limpio mandato ciudadano que debe respetarse y por ello lo mejor es brindarle la oportunidad de cumplir su periodo constitucional y avanzar en su programa de gobierno.

La situación de la ciudad sin duda es difícil y seguramente al alcalde le ha faltado experiencia administrativa para liderar las soluciones. No ha convocado con decisión la unión de los cucuteños, más allá de consideraciones políticas, para afrontar esta crisis. Duda muchas veces, se demora en las acciones de gobierno y frente a la problemática de frontera y de la inseguridad podría hablar más duro y exigir mayor compromiso del gobierno central. Son frentes en los que en los dos años finales de su mandato podría rectificar. Pero plantear una salida anticipada del alcalde por supuestas o reales fallas en su gobierno no tiene sentido, menos aún en la difícil situación que atraviesa la ciudad, que no es responsabilidad de la administración local.

Se debe imponer ahora la sensatez y el amor por la ciudad, no los intereses políticos y las ansias de poder de algunos. Es el momento de unirnos, de buscar consensos y acuerdos para el futuro, además frente a un nuevo gobierno nacional que arrancará este año y que con toda seguridad tendrá un compromiso más claro en resolver los problemas de la región, comenzando por la apertura de la frontera y el restablecimiento de una mínima relación con Venezuela, que Duque en forma caprichosa, arbitraria e injusta con el Norte de Santander no ha querido hacer, perjudicando en forma grave al empresariado formal de la ciudad y beneficiando a los ilegales. En el tiempo restante se puede aprovechar la experiencia del equipo de gobierno, mejorar la comunicación con la ciudadanía y coordinar en forma más eficaz el plan de gobierno municipal con las autoridades departamentales y nacionales.

No caigamos entonces en la trampa el próximo 30 de enero de creer que los problemas de la ciudad desaparecerán por arte de magia sacando al alcalde. Por el contrario, se agravarían sin lugar a dudas. Apoyemos la administración sin cálculo político, con control ciudadano serio y oportuno. Pidamos con firmeza y respeto que rectifique posiciones, que acelere la ejecución de su programa y lidere con mayor insistencia y determinación la unión de todos para superar esta dura crisis. Es la mejor forma para los cucuteños de aprovechar los dos años que faltan y no malgastarlos en peloteras políticas, interinidad y elecciones locales que nos paralizarán como ciudad. Nada bueno traerá la revocatoria.

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