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Sin las mujeres: imposible la paz

Sábado, 3 de Octubre de 2015
El Congreso de la República tiene en sus manos la reforma constitucional sobre el procedimiento legislativo especial, que permite cumplir los acuerdos de la Habana.

El Congreso de la República tiene en sus manos la reforma constitucional sobre el procedimiento legislativo especial, que permite cumplir los acuerdos de la Habana. Este es un momento histórico y por eso, deben evaluarse con cuidado los mecanismos transitorios que se quieran incluir en la norma y garantizar la participación de quienes de la mejor manera, pueden liderar el proceso de reconstrucción en nuestro país.

Me refiero a las mujeres, a reforzar su presencia en la comisión legislativa para la paz, es decir, en el mecanismo transitorio que tramitara en un procedimiento abreviado, los proyectos de reforma constitucional y de ley que sean necesarios para el desarrollo de los acuerdos con las Farc.
 
Ellas han sido pieza clave, incluso durante los momentos mas difíciles de las negociaciones. Recordemos que en uno de los momentos más críticos, el Presidente de la República incluyó a dos mujeres en el equipo negociador de la Habana: María Paulina Riveros y Nigeria Rentería quienes jugaron un papel definitivo en la planeación del proceso y la generación de consenso entre las partes.

Es en este marco, que hemos querido introducir algunas modificaciones al llamado procedimiento legislativo especial para la paz, en relación con la participación de mujeres en el acuerdo final. Esto, se propone no solamente por su talento para la conducción de un proceso de reconciliación sino también, siguiendo los fallos de la Corte Constitucional que han reconocido el impacto desproporcionado del conflicto armado interno en las mujeres colombianas y los pronunciamientos de organismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU que a través de la Resolución 1325, se pronunció sobre el rol trascendental de las mujeres en los procesos de negociación y construcción de la paz.

Si en realidad queremos ganar la paz, es necesario hacerlo de la mano de las mujeres quienes conservan no solo la memoria del dolor que han sufrido sino también la fuerza de espíritu para superarlo. Por todo eso, aumentar el número de mujeres congresistas que integrarán la Comisión Legislativa para la Paz, se convierte en una medida de reconciliación, prevención de la violencia y búsqueda de reconstrucción del tejido social. Las mujeres son modelo de comportamiento en sociedades que hasta ahora empiezan a reconocerlas y valorarlas de manera justa. Este es el momento de fortalecer su papel como ciudadanas y hacerlas líderes del proceso de transición.