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Sufrir es opcional

Lunes, 22 de Noviembre de 2021
A veces nos sorprenden saludos o comportamientos positivos hacia uno, provenientes de personas que jamás nos esperábamos.

Los seres humanos en general le damos más importancia a las cosas negativas que nos hacen o nos pasan, que a las cosas positivas que nos dan o que nos ocurren.  Aquí no hay nada extraño ni bueno, lo que hay son posturas que asumimos para afrontar los múltiples sucesos o estímulos que a diario nos pasan, buenos, regulares o malos. 

A veces nos sorprenden saludos o comportamientos positivos hacia uno, provenientes de personas que jamás nos esperábamos. Nosotros somos los que hacemos las cosas complicadas y negativas las más de las veces, que en muchas ocasiones no sabemos ni por qué, ni para qué.  Pareciera que nos condicionamos a perseguirnos a nosotros mismos para criticarnos y darnos duro.

Pensemos que llegó la hora de meternos más dentro de nosotros mismos, en el corazón, para sentirnos cada vez más dueños de cada quien, para protegernos de verdad y proteger también a nuestros semejantes.

Estemos atentos a valorar más nuestro alrededor, para dejarnos sorprender ante respuestas que nos dan personas queridas y muy de nuestros afectos que nunca imaginamos.  Claro, a veces asumimos posturas psicorígidas que no nos permiten deleitarnos ni con la sonrisa de un bebé.

Somos tan parcos, que con eso solo creamos barreras para que nos repelen los demás y luego nos ignoren.  Son muchos los que se arropan con el disfraz de cascarrabias, que ni saluda, ni sonríe por nada, pero sí permitiendo su vejez prematura, y que los demás lo marginen porque no soportan su manera de ser.     

Hace poco me dijo un amigo que los “cara de perro” están mandados a recoger, por eso es que usted ya no ve tanta gente con cara de bóxer o amargada, ni en la casa ni en la calle.  La gente chévere se ha dado cuenta que es mejor ver Tv o leer periódicos, en cambio de tener que soportar a personas complicadas, conflictivas o amargadas. Al fin y al cabo, cada vez es mayor la cantidad de gente que renuncia a conversar o salir a cualquier parte con personas amargadas, mezquinas o conflictivas, que de alguna manera afectan, nos contagia o mínimo nos daña el rato.

Ya es hora de ponerle atención a esto, porque no podemos dejar que la gente ácida nos contamine y vaya dañando el entorno de nuestra paz y tranquilidad.  

Una buena opción es huir, evitar o escapar de todas esas personas con alguno de esos comportamientos malsanos, que a propósito lo pueden contagiar, aparte de amargarle algunos buenos ratos.

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