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Tanta bronca con el Che

Miércoles, 29 de Junio de 2016
Miente quien haya vivido los revolcones del 68 que no suspire por esas nostalgias que cambiaron el mundo.

Toda época, como la historia, tiene ciclos. Que suben y bajan  como la canción de la bolita y todas las épocas tienen personajes emblemáticos. Mis amigos aburguesados, me cayeron a palos, porque en la red, se me ocurrió revivir nostalgias universitarias y generacionales mencioné al Che Guevara.

Miente quien haya vivido los revolcones del 68 que no suspire por esas nostalgias que cambiaron el mundo. El otro día “El Tiempo” nos entregó setenta nombres emblemáticos de nuestra generación y reunión de amigos cada uno seleccionó veinte y  fueron muy pocas las coincidencias, pero las que fueron incluyeron: Los Beatles, Castro, Los Kennedy, El Che, El Cura Camilo, Marilyn Monroe, Brigite Bardot, Juan XXII, Luther King, Malcom X, Elvis Presley, Bob Dylan, Nikita Kruschev, Jim Morrinson, De Gaulle, Jane Fonda, Gagarin, Neil Armstrong, Nasser.

Como en la Revista Selecciones, Para muchos de izquierda o de derecha, de centro o de cualquier matiz, el Che Guevara fue un personaje inolvidable. Con pies de barro, no importa, los mimos pies que desfiguraron la imagen de Kennedy por  apetito sexual, o el de Marilyn o el de la Bardot, el desabrochado comportamiento de Kruschev, o los movimientos feminoides  de cadera de Elvis Presley, o la voz desafinada de Bob Dylan, o las locuras desadaptadas de Morrinson, o el autoritarismo de Charles  De Gaulle, todos nuestros emblemas tenían pies de barro. Como los han tenido hasta los héroes de la mitología griega que hicieron vulnerable a Aquiles en su talón.

El Ché con todas sus debilidades fue uno de nuestros personajes, que ha perdurado para bien o para mal en el tiempo. Fue uno de los mitos legendarios  de la Revolución Cubana, que generó celos hasta de Fidel. En el 58 el nombre del Che se repetía entre los soldados del movimiento rebelde, sus muchachos de la columna Ciro Redondo expresaban: “Por aquí estuvo el Ché,  en este riachuelo combatió el Ché, este campamento lo levantó el Che”, “el Che comía el mismo rancho que nosotros”, es decir desde los tiempos de la Sierra se presentía el mito.

Cuando entró victorioso a la provincia de las villas, Castro siempre cauteloso y sobrio en el elogio de sus allegados, se paseaba y reconocía las cualidades del argentino: “El Che es formidable” y lo celebró en La Plata con soberbia comilona.

Siempre estuvo más cerca ideológicamente de Raúl que de Fidel y aceptó algunos comunistas en su columna.

Con Raúl y Camilo Cienfuegos precisamente, se opuso a la purga exigida por los dirigentes del Movimiento 26 de Julio al dirigente Carlos Rafael Rodríguez de la pura doctrina leninista.

Manejaba el Francés y su lectura en tal idioma, en pleno furor de combatiente en la sierra era el Texto de Merleau Ponty “Marxismo y Existencialismo” y novelas de Gabriel Miró, y las obras de Simone de Beauvoir.

Los pies de Barro del Che, fueron sus dolencias físicas, el asma sobretodo. Siendo un humanista con veleidades poéticas, fue un mal poeta. Por ahí queda refundido y nunca oculto su disgusto cuando publicaron su “canto a Fidel Castro” en Méjico una vez lo conoció.  Alguien comentó por ahí, que el todo era convencer a Fidel para que lo incluyera en la lista de los soñadores del “Granma”, pues no había cupo. Ah, pero les falta un médico y con ese pretexto se coló.

Era un trabajador infatigable sin horarios, y solo eso le llevó a que Castro le  confiara casi todo el poder en Cuba.

La fama de su crueldad, solo hacía referencia a la frialdad y  serenidad ante las decisiones de la Justicia Revolucionaria del fuerte de La Cabaña, solo por coincidir allí su despacho de trabajo con los tribunales de la Justicia Revolucionaria y la franqueza de sus conceptos.

Un Día Pardo Llada le visitó para que impidiera el fusilamiento de Ernesto de la Fe. Un exministro de Batista. El Che le respondió: No tengo nada que ver con ese asunto. Si por mí fuera mañana lo mandaba a fusilar.  Así era el mito.