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Todo nos crece

Viernes, 8 de Enero de 2021
Qué bueno para esta temporada proponernos a crecer especialmente en el amor.

De las principales funciones que tiene el ser humano desde que nace, es crecer.  Todo nos crece desde el momento en que nacemos,  hasta que morimos.  Incluso en la vejez nos crecen los pelos de la nariz, la barriga, las uñas de pies y manos, las cejas etc.  De pequeños nos crecían los huesos  los dientes, las cejas, cada miembro del cuerpo crece; y esta condición es tanto para hombres como para mujeres.  No obstante, al paso de los años  este mecanismo  vuelve al comienzo, es como si nos  fuéramos  encogiendo;  algunos de los órganos se empequeñecen, y es como que  todo  volviera a su estado inicial.  Algo similar ocurre con nuestras relaciones interpersonales, nacen, crecen, se reproducen y mueren.  Sin embargo, no son todas las relaciones, hay muchas que se quedan metidas no solo en la mente sino también en el corazón de las personas.  Estas son las más nutritivas, las duraderas, las que se complementan, las que se sincronizan y duran hasta la muerte, muchas veces hasta el más allá. Dejemos que todas las cosas buenas crezcan, démosle paso a nuestras propias ideas cuando quieran florecer.  Permitamos que se desarrollen nuestras buenas relaciones sin prejuicios ni misterios.  El crecimiento personal  es quizá el más importante de todos, y este se logra aprendiendo a manejar nuestro ego en dirección a un crecimiento personal integral  sano, que sea capaz de alimentar acertadamente todos y Cada uno de los campos de la vida con nuestras amistades. 

Qué bueno para esta temporada proponernos a crecer especialmente en el amor, dado que,  por ejemplo el amor más grande que tenemos es hacia nuestros padres, lo cual no quiere decir que ya no pueda crecer más, ni tampoco que pueda mermarse, y esto ocurre muchas veces porque lo descuidamos, no le volvemos a echar agua, y el amor en el abandono naufraga. Lo mismo ocurre con otros amores,  nos confiamos porque le prestamos atención en un tiempo, pero luego  más, por descuido y confianza  que por otra razón lo descuidamos  y lo echamos al abandono del cuarto de san alejo, donde todo se va deteriorando poco a poco, y cuando se nos ocurre darle su alimento de cariño, detalles, halagos y cumplidos, muchas veces ya es demasiado tarde. Dejemos  que todas las cosas buenas  crezcan, démosle paso a nuestras propias ideas cuando quieran prosperar.  Permitamos que crezcan nuestras buenas relaciones,  sin prejuicios ni misterios, sin trucos ni patrañas. Y el crecer se logra aprendiendo a manejar nuestro ego, en dirección a un crecimiento personal sano, que sea capaz de alimentar acertadamente todos y cada uno de los campos de la vida.  El crecimiento personal, como vemos, debe ser algo integral algo que nadie lo va a hacer por usted.  

Esta es una responsabilidad de cada quien, que nadie podrá hacer por mí, ni por usted. 

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