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Todos, todas y todes

La generalización gramatical de los todes se ha tomado el léxico escrito y verbal.

La generalización gramatical de los todes se ha tomado el léxico escrito y verbal. Todas y todos son cotidianos para la humanidad y comprendemos como abarca los géneros tradicionales de hombre y mujer, pero la necesidad inclusiva de nuevos estados conductuales de la sexualidad ha llevado a una tendencia donde la variación del lenguaje es notoria. Entendida la inclusión como el derecho a pertenecer a una comunidad sin distingos de raza, edad, y sexo el todes nos involucra a una concepción abierta y sin tapujos del acatamiento de aquellos seres que no han definido a cuál género pertenecen. Aquella sensación de no saber exactamente donde se pertenece, a esa dicotomía mental que se debate entre las preguntas de ¿Quién soy? O ¿Qué soy? ¿Hombre o mujer? o qué me gusta, o donde mi psiquis y cuerpo se siente más cómodo, más lleno, más pleno conmigo mismo.

Actualmente estas dudas ya no son objeto de discriminación, ya no inducen al señalamiento de la sociedad que las consideraba como una desviación sexual catalogándolos como seres depravados o con disfunciones sexuales antinaturales. No. Hoy en día son vistas como un proceso, a veces natural, donde el individuo va llegando a sus propias decisiones en la elección de su conducta, de su deseo sexual, de su identidad.  Sin embargo, el todes, que pretende dar esa contextualización de aceptación de nuevos géneros, aunque disparado su uso, la Real académica española ha sido contundente en rechazarlo por cuanto el uso de la letra “e” como marca de género inclusivo es ajeno a la morfología del español. 

Aun así, se escucha cada día más, se lee con mayor frecuencia por cuanto actualmente se reconoce, se acepta la diversidad de la identidad de género. Es el sentimiento interno iniciado desde muy temprano donde el individuo va manifestando esas inclinaciones en su manera de vestirse, de comportarse, de su apariencia personal. De allí que el sexo, cuando nacemos como niño o niña, no encaja en masculino o femenino si nos alejamos de los patrones de la sociedad. Es la intersexualidad. Las diferentes orientaciones sexuales e identidades de género en las personas intersex no encuadran dentro del sistema binario varón/mujer, ellos son integrantes de una diversidad corporal que exige su visualización y respeto y ante la cual no hay que espantarse o “poner el grito en cielo” por cuanto estos comportamientos han estado  en la humanidad desde antes de Cristo. Y aún en el siglo XX existieron psicoanalistas que consideraban el homosexualismo dentro de la estructura perversa,  englobando todas las prácticas sexuales que no llevan a la reproducción.

El gran Sigmund Freud expresaba que la bisexualidad psíquica, natural en todos los seres humanos, contribuía a la homosexualidad y también que intentar modificar un homosexual en heterosexual o lo contrario era imposible.

Entonces, lo adecuado es incluir estas personas utilizando el acrónimo de la comunidad LGBTQIA + que significa lesbiana, gay, bisexual, transgénero, queer, intersexual y asexual. El "más" son otras identidades como pansexual.

Viernes, 6 de Enero de 2023
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