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Trata bien el sufrimiento

Domingo, 28 de Junio de 2015
Puedo casi que asegurar que todo ser humano en cualquier momento de su vida ha sentido o va a sentir los rigores del sufrimiento.

Sufrimos por amor, por las pérdidas, por las desgracias, por los fracasos, por las enfermedades, por las partidas, porque no tienen quien lo trate mal, por cosas banales y triviales como la ambición desmedida hacia el tener, por la mala situación, por lo que ya pasó y por lo que creen que vendrá, por duelos mal elaborados, por el errado temor a la muerte,  por la traición, por la corrupción de los gobernantes, por las desigualdades, por los miedos irracionales, por las frustraciones, por la inseguridad etc. Sin olvidar que hay unos que les encanta sufrir como mártir para buscar lástima.  Se afirma que el primer sufrimiento que tenemos se da con el nacimiento, “después de estar en ese cómodo y rico espacio que es el  vientre de la madre, y que lo saquen a este mundo cruel a sufrir, no es para menos”; me decía con mucha convicción un paciente hace poco. Esa sensación enorme de tristeza que se vive con gran intensidad, es el sufrimiento que bien puede ser físico o psíquico del cual no escapa nadie, y que sí se puede minimizar o evitar en muchos casos, pero cuando el sufrimiento realmente produce dolor, significa que alguna estructura orgánica está en peligro. Para ello es necesario que exista un equilibrio entre las expectativas que se tengan y el adecuado manejo de la realidad, o de su realidad.

Tristeza, pena, duelo, padecimiento suelen ser términos usados como sinónimos de sufrimiento (y el antónimo es la felicidad), pero cualquiera sea la connotación que usted le dé a este asunto, lo que está claro es que no estamos preparados para sufrir, ni mucho menos queremos aceptarlo como una sensación inherente en la vida de todos y evitable en mucho casos, o como lo dijera Buda hace miles de años en su  afirmación “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” , y así es puesto que la razón del sufrimiento es una mera cuestión mental.  Esto tiene que ver con la personalidad de cada quien; si usted tiene una personalidad sólida, sencilla, soportada por una auto-estima sana en permanente construcción, sin blablablá ,con una verdadera seguridad en sí mismo y una buena capacidad de auto control, entonces usted será una persona que podrá evitar o capotear muchos sufrimientos, por eso es que hay que tratarlo bien, y no como muchos médicos y enfermeras en todo el país que con su dureza e indiferencia en el trato con sus pacientes, aumentan su sufrimiento y el de sus seres queridos, justificándose por lo estresante de su trabajo y olvidando que eso se lo devolverá la vida como un bumerang “pa que lleve pa la casa”.

El sufrimiento se da por  la tendencia a identificarse con aspectos negativos, es la conocida costumbre de ver el vaso medio vacío, y no el vaso medio lleno en cada situación.  Algo similar está ocurriendo con nuestros jóvenes que evaden el esfuerzo natural que hay que hacer  para sortear la vida, sus dificultades  y salir adelante, refugiándose en la droga, el alcohol, la vagancia, el sexo desaforado y malsano, la pereza inmarcesible, y otras porquerías más, muchas veces con la anuencia clandestina de los padres que por negligencia y malos hábitos de formación chocan permanentemente con la rebeldía de los muchachos y  ante tal panorama, es como si llamaran al sufrimiento  a hacer de las suyas empeorando las cosas. Por todo esto y por mucho más, trata bien el sufrimiento. Muchas gracias