Tucídides, Estados Unidos, China y el futuro

Jueves, 21 de Enero de 2021
Fue el primer politólogo de la escuela científica. Historiador irremplazable de la Guerra del Peloponeso

El ateniense Tucídides, fue el primer politólogo de la escuela científica. Historiador irremplazable de la Guerra del Peloponeso, ocurrida en el siglo V a.c., fue el pionero en rebajar a la voluntad humana y no a la de los dioses, todo el acontecer del mundo entonces conocido; lo enriquece con evidencias, ensayos de prueba y error, testimonios y descripciones del ambiente y del terreno, como si fuese un PhD de nuestro siglo. Pero lo que hace más notable al historiador griego, es lo que posteriormente se llamó la “Trampa de Tucídides”, según la cual siempre que a una potencia consolidada le surge la competencia de una potencia emergente, concurrente en intereses nacionales, el proceso termina indefectiblemente en guerra. Así sucedió con Atenas y Esparta: “Fue el ascenso de Atenas y el temor que eso inculcó en Esparta, lo que hizo que la guerra entre ellas fuera inevitable”, escribió. 

Los expertos, de Harvard principalmente, solo han encontrado cuatro casos en los que la Trampa no se cumple: 1- En la competencia entre Portugal y España, potencias hipercatólicas en el siglo XV, por la ruptura de fronteras hacia América y Asia que sus marinas y ejércitos protagonizaron, estuvieron a un paso de la guerra. Una superpotencia del momento, el Papa Alejandro VI Borgia, la evitó dividiendo el nuevo mapa con la Bula Inter Caetera y el tratado de Tordesillas, por los cuales los brasileños hablan hoy algo muy parecido al portugués. 2- Reino Unido y EEUU al inicio del siglo XX, no se tranzaron en guerra porque los ingleses, después de pensarlo, decidieron que no era nada malo que su excolonia creciera en su lengua compartida, con los métodos británicos, y se acomodaron a los EEUU que emergían. 3- EEUU-URSS: la “Guerra Fría” entre el 1940 y el 1980, es ejemplo de que las reglas tienen excepciones que las confirman. No hubo guerra nuclear y sí un cambio en Rusia que hundió el comunismo.

La competencia entre las dos superpotencias nos tuvo en vilo por cuatro décadas, pero toda una trama para liberar presión cada vez que la cosa se complicaba, tipo Le Carré, fue un éxito. 4- Reino Unido y Francia, contra Alemania desde finales de los años ochenta. A raíz de la caída del Muro de Berlín, Ms. Thatcher, PM británica dio un discurso en el Parlamento diciendo que ojalá la desaparición de este símbolo de opresión no fuera el inicio de una nueva lucha de Alemania por el poder global. La paz en este reascenso alemán que preocupa a franceses e ingleses y que influyó en el Brexit, la mantuvo la rápida integración europea, sumada a la decisión de los políticos alemanes de dedicarse a la economía y no a la filosofía incendiaria. Ambas causas prevalecen hoy. 

Sin embargo, otros 12 conflictos corroboran la Trampa de Tucídides, todos graves, y terminan con la Segunda Guerra Mundial. Ahora que empieza a verse la era poscovid, la competencia entre China y los EEUU será el asunto dominante de la geopolítica global, y lo hubiera sido en 2020 de no ser por la pandemia. Una competencia que tendrá como elemento crucial la energía: desmontar la oferta fósil tomará muchas décadas y en ese desmonte competirán norteamericanos y chinos, los primeros con amplia oferta y los segundos ávidos de petróleo y gas. Rusia en la mitad, con Arabia Saudita, observando cómo sacarle tajada al panorama. 

El premio Pulitzer Daniel Yergin, trae en su último libro ‘El Nuevo Mapa: Energía, Clima y el Choque de las Naciones”, un buen colofón: la competencia de China y EEUU por la supremacía, estará cruzada por la energía, la deuda y el clima. En energía, EEUU lleva la delantera; en deuda, la lleva China y en clima están igualmente envainados. Ojalá la humanidad invente otra vez una salida para la Trampa; si no, estaríamos frente a la última guerra, porque las armas de alta tecnología rumban en los dos arsenales.