Un libro para la pandemia

Lunes, 30 de Noviembre de 2020
¿Y entonces, qué haremos para las reuniones con vecinos y familiares para cantar el “Ven, ven, ven, ven no tardes tanto”?

La pandemia, el virus maldito y el presidente Duque y nuestro gobernador Silvano y el alcalde Jairo parece que se hubieran puesto de acuerdo para dañarnos la nochebuena. Que nada de novenas bailables, que darse los aguinaldos de lejitos, que ni abrazo de navidad y año nuevo, mejor dicho. Nada de nada.

¿Y entonces, qué haremos para las reuniones con vecinos y familiares para cantar el “Ven, ven, ven, ven no tardes tanto”? ¿A quién abrazaremos a palo seco? ¿Y aquello de “la víspera de año nuevo estando la noche serena”, lo rociaremos con alguna bebida ardiente, o no? ¿Y las madrugadas a las misas de aguinaldo?   

Pero bueno. Afortunadamente existen escritores, y si existen escritores hay libros, y si hay libros pues hay que leerlos. Y hay libros buenos para la temporada pandémico-decembrina, como el que esta tarde presentará por redes sociales el docente y escritor Serafín Bautista Villamizar, rector del colegio municipal María Concepción Loperena.

Porque la lectura es buena para muchas cosas: para desaburrirse, para alejar los malos pensamientos, para no sentirse solo, para dejar de pensar en revocatorias de mandatos, para no salir a la calle sin necesidad,  para dejar volar la imaginación, para muchas otras cosas. 

Existe una técnica nueva, llamada Biblioterapia, especial para curar el estrés, las penas de amor y el mal genio. Cuando sienta en la frente un dolor como de cachos que están brotando, coja un buen libro y meta la frente en él, quiero decir que mentalmente se meta en el libro o al revés, y el dolor desaparece aunque los cachos sigan creciendo.

Cuando sienta que la soledad lo está apabullando porque no puede salir a la calle a juntarse con sus amigazos o amiguitas, no sea pendejo, coja un buen libro y sumérjase en él. Cuando usted se dé cuenta, está por encima de soledades y amistades. Por eso dicen que los mejores amigos del hombre son un perro y un libro. El perro lo cuida y el libro lo alivia.

Habrán notado que hablo de un “buen libro”, porque de libros están llenas las librerías, pero los buenos libros son escasos. Precisamente hoy les hablo del libro Memorias de un silencio compartido, algo así como un diario de alguien que comparte su soledad, su tristeza, su abandono, como quien dice, de alguien que sufre los vainazos que nos está echando la pandemia, un buen libro, bien escrito con un argumento interesante. ES un libro de los que no se quieren soltar ni para ir al baño.

Serafín Bautista Villamizar es un escritor que le roba tiempo a la noche y a la madrugada para su oficio de la literatura. El resto del día se lo dedica a su oficio de educador.

Son esas sus dos grandes pasiones, sus dos grandes amores, lógicamente después de su familia: la docencia y la literatura. Ni la cerveza, ni el juego ni otras actividades nocturnas van con él.

Sus trasnochos no se los dedica a la vagabundina. Todo es para la casa, es decir, para la literatura. Por eso es buen poeta , buen narrador, buen ensayista. Por eso escribe buenos libros como éste.

Más de veinte libros publicados lleva en su cuenta personal. Eso da una muestra de su manía de escribir. Porque escribir se le volvió a Serafín Baustista Villamizar una manía, un vicio, un resabio.  Un vicio bueno. Le escribe a todo: al amor y al desamor, a las alegrías y a las tristezas, a las querencias y al olvido. Y ahora se metió hasta con la pandemia. Un tipo peligroso, el tal Serafo.