Un lirio en el pesebre

Lunes, 21 de Diciembre de 2020
Y les enseñará a disfrutar el color de las hojas de los árboles.

¿Qué hará San José en navidad? Seguramente, bajo la luz del adviento enganchará cualquier reno e irá a las casas a sembrarse en los pesebres bonitos que se imaginan los niños, con animales y ríos, corriendo a través de los campos verdes de esperanza, buscando el lirio más lindo para adornarlo.

Y les enseñará a disfrutar el color de las hojas de los árboles, a aspirar el viento libre, a soñar en la delicia de vivir las horas que faltan para rememorar la natividad, en un amanecer de esos florecidos de estrellas.

Viajará en los ojos de los abuelos mirando las gracias de los nietos, mientras añoran las épocas en que se hacían los juguetes de madera y los cantos eran una deliciosa semilla cultivada en sueños de familia.

(Y, claro, visitará la cocina para comerse una hayaca y comprobar que la prepararon con la alegría de diciembre y una nostalgia buena regada en las hojas de plátano, mientras en la olla de la abuela los aromas cariñosos de la casa danzaban, en torno a una sonrisa picaresca).

Escogerá los hogares que conservan la ingenuidad navideña y recogen, en las anchas enaguas de las madres, la sencillez de los cachivaches que caen en ellas desde las travesuras sanas de los niños.

Así como lo hizo con aquella gruta que entibiecía la lluvia serena y se guardaba tierna en la mañana para acoger los instantes de paz, para anunciar, con tambores y villancicos pastoriles, la noticia de Jesús. 

Luego regresará –conmovido- a su taller, a orar para que la humanidad recupere la ternura.