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Virtudes violadas

Miércoles, 12 de Agosto de 2015
Hace muchísimos años, existieron 3 talentosas y afamadas hermanas adornadas de grandes virtudes.

Amables lectores: con la especial fascinación que poseo por cuentos, historias y leyendas, hoy les narraré uno de ellos, que infortunadamente refleja la desgraciada realidad de nuestro país.

Hace muchísimos años, existieron 3 talentosas y afamadas hermanas adornadas de grandes virtudes. Ellas poseían el don de ser bien recibidas en todos los círculos sociales sin distingos de razas, sexo, idioma ni religión.

Estas prístinas damas tenían por nombres Verdad, Prudencia y Moral. Figuraban como primeras invitadas en reuniones políticas y sociales. Todos aquellos quienes compartían con ellas se sentían llenos de inmensa alegría y era un verdadero motivo de orgullo contar con su amistad.

Aconteció, que tanta virtud despertó la envidia de un maligno ser.

Ego era el nombre del citado personaje de agraciada presencia, metrosexual por más señas y con la facultad, como avivato político, de asumir múltiples rostros.

Este ser, lleno de artimañas y astucia, se trazó el poco noble propósito de destruir y desprestigiar a las nobles damas. Invitó a salir primero a Verdad porque, en apariencia, era la más vulnerable. Siempre vestida de transparencias y sin maquillaje, se veía desprevenida.

Ego la llenó de regalos, contratos con interventorías amañadas, inclusión en nóminas paralelas y reliquidaciones fraudulentas de pensiones para sus familiares y amigos. La habilidad del maligno personaje logró confundirla y llevarla a mentir como cualquier falso testigo de las Cortes.

Al verla resquebrajada y maltrecha, el fatuo Ego perdió todo interés por Verdad e inició la seducción de Prudencia.

Esta bella dama se destacaba por ser sencilla, recatada y, muchas veces, pasaba por tonta porque era parca en su hablar y vestía con manga larga y cuello de tortuga.

Su timbre de voz era bajo y al hablar se notaban unos rasgos de timidez. Prudencia fue engañada recibiendo embajadas y notarías para sus amigos y se volvió bocona, mal hablada y del vestir impecable y discreto pasó a blusas ombligueras, descaderados, levanta colas, minifaldas, blusas mostronas.

Ego contó, para esta conquista, con un brebaje y un porro de marihuana y Prudencia no pudo resistir a la tentación.

Correspondió el turno a Moral quien poseía sólidos y profundos valores por lo cual era el máximo reto para Ego. Inició por convencerla de la teoría del “todo se vale”, no importa cómo, pero siempre se debe buscar el enriquecimiento personal porque la impunidad es total. La sociedad actual aplaude el avivato y no hay sanción alguna.

Al ver esto, Moral, al igual que sus hermanas, también sucumbió. Se volvió asidua visitante de moteles y cambió todos sus dones por con-dones.

Mancilladas y maltrechas y perdidas las virtudes que las hacían esplendorosas las tres damas optaron por desaparecer. La sociedad, con su hipocresía característica, lloraba su ausencia y cultivaba los nuevos antivalores Falsedad, Corrupción y Violencia. El malvado Ego fue sometido a exhaustiva investigación y llamado por la Fiscalía y la Corte Suprema a rendir declaración libre y espontánea y sigue libre, más erecto que nunca en búsqueda de otras virtudes para violar. Colorín colorado en este cuentecito nuestro país está pintado.