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“The Walk”

Jueves, 29 de Abril de 2021
No tiene sentido que un hombre honorable, tire por la borda sus valores por un salario del miedo y por un periodo incierto que implica desafiar la ley.

Hay desafíos de desafíos. Los que se asumen ganando algo honorable y los demás que son un despropósito. Uno no entiende ciertos comportamientos locales, en los cuales alguien que tiene buen nombre por transparencia, por conocimientos académicos y certificaciones de verano y de invierno de Stanford y de Harvard, se la juega en la cuerda floja, por un cargo que hoy simboliza desprestigio.

Sí, como en la película de Robert Zemeckis que narra la hazaña del equilibrista Philippe Petit, solo  que él, si ganó prestigio en esa cuerda. Fue y volvió durante 45 minutos de una torre a la otra gemela y a quinientos metros de altura ocho veces.  Después de la Azaña prestigiosa, Petit las vio caer un once de septiembre. 

No tiene sentido que un hombre honorable, tire por la borda sus valores por un salario del miedo y por un periodo incierto que implica desafiar la ley.

Los estatutos de la Cámara de Comercio de Cúcuta contienen muchos errores de derecho y de redacción. Entre ellos el confuso e incompleto artículo veintinueve de las inhabilidades e incompatibilidades, cuando bastaba transcribir  la del artículo 13 de la Constitución y las del Artículo 54 numeral 2° de la ley 734 de 2002 que resume en dos renglones: “Las contempladas en los artículos 8° y 9° de la Ley 80 de 1993 y las del 113 de la Ley 489 de 1998”, inhabilidades que tienen vigencia antes, en y después del contrato que firmó y que  tiene un acta de inicio que nunca podrán desaparecer. Ah, las inhabilidades  sobrevinientes para garantizar el artículo 13 superior. 

Las inhabilidades son impedimentos para ejercer una función o para ser elegido y genera nulidad a la elección o al nombramiento si se trasgreden. Dije en la columna anterior, que hay que parar la medianía, la corrupción y la tolerancia a la violación de la ley y de los estatutos de las organizaciones, que hacen los desafiantes directivos. Si hay que parar los malos desafíos.

Nos Preocupa la CCC pues sus ingresos en 2020 fueron $13.749.489.880 millones. Y lo ingresos públicos del área registral fueron en el mismo periodo de $12.771.283.933 y;  lo público, es lo público.

Tienen a su favor los directivos y es lo único: las omisiones de los órganos de control, que engavetan y archivan “contra legis”.  La más aberrante, la omisión de la acción oficiosa de la fiscalía y la indiferencia de la comunidad, que contrario a lo que se fortalece en otras regiones del país, aquí no denuncian, ni se quejan, ni solicitan,  ni piden. 

Adenda: Que Dios, la Procuraduría, la Superintendencia de Industria y Comercio, la Contraloría General de la Republica guarden la CCC.  Cancelamos el debate, al estilo de Copérnico: ¡“Eppur si muove”!