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WikiLeaks financiero

Lunes, 11 de Abril de 2016
El domingo antepasado, 3 de abril, el mundo fue otra vez sorprendido por lo que periodísticamente ha dado en llamarse “papeles de Panamá”.

Hace cinco años, el mundo fue estremecido con las revelaciones del australiano Julian Paul Assange en el portal WikiLeaks, el cual puso en aprietos, principalmente, a altos funcionarios alrededor del mundo, por filtración de documentos sensibles, y hoy está asilado en la embajada de Ecuador, en Londres; luego, en junio de 2013, Edward Snowden publicó documentos secretos sobre varios programas de la NSA -Agencia Nacional de Seguridad de EE. UU., y hoy está protegido por Rusia.

El domingo antepasado, 3 de abril, el mundo fue otra vez sorprendido por lo que periodísticamente ha dado en llamarse “papeles de Panamá”, donde se descubre a todas aquellas personas que esconden sus fortunas en paraísos fiscales, creando empresas de papel para ocultar al propietario y sus bienes por varias razones: lavado de activos, corrupción administrativa o para ocultarlos en procesos de separación de bienes, entre otros.

La primera reflexión que hay que hacer, simple, por supuesto, es que una empresa con domicilio en el Tercer Mundo, en un país de cuatro millones de habitantes, haya extendido sus tentáculos por el orbe y haya convencido a personalidades importantes para prestarles sus servicios: ministros, primeros ministros, presidentes, premios Nobel, miembros de la realeza, nuevo presidente de la Fifa, negociadores habaneros, en fin, personas importantes cuya vida está indefectiblemente sometida al escrutinio público.

Independientemente del talento que se necesita para iniciar una empresa de estas características, es indudable que se requiere tener amigos en el Gobierno central, y parece que ese es el caso de Ramón Fonseca Mora, socio fundador del bufete Mossack & Fonseca, pues al momento de la filtración de los millones de documentos que sufrió su gabinete se desempeñaba como ministro consejero de la Presidencia de Panamá. Es decir, era Gobierno.

Desde luego que el hecho de tener cuentas en paraísos fiscales no convierte en delincuente a los mencionados en “papeles de Panamá”, porque una vez se abran las investigaciones penales hay que reconocerle al encartado la presunción de inocencia, principio universal en materia penal, y muchas personas mencionadas ya han dado su versión ante los medios de comunicación, ahora falta ante las autoridades que sopesarán las pruebas. Mientras eso sucede es cierto que el delito lo cometieron los hackers internacionales.

El escritor Mario Vargas Llosa dice que en varios países las políticas fiscales “son como expropiaciones (…) por lo que hay leyes que lo empujan a uno a transgredirlas”; y el presidente Barack Obama dice que el problema es que “muchas maniobras fiscales son legales”, seguramente habla de elusión fiscal -que no evasión, que es diferente, porque el humo se cuela por las rendijas de la ley.

En el portal www.connectas.org, donde se ha estado publicando los nombres de los colombianos que tienen relación con los abogados panameños expertos en crear empresas de fachada, los colombianos hemos tenido sorpresas inimaginables. ¡Y lo que falta!

¿Cómo queda Panamá ahora, luego del “envalentonamiento”, cuando Colombia lo declaró paraíso fiscal? Veremos.