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Ya no queda tiempo

Viernes, 8 de Abril de 2022
"Gracias a los dolorosos y repetitivos acontecimientos de la triste historia de nuestro país podemos decir que estamos vivos y sintiendo el actual acontecer".

Cuando los moros invadieron España y se asentaron y marcaron las vidas de sus moradores, hace ya más de cinco siglos, los que hoy estamos pisando el planeta estábamos muertos. No vivíamos. No existíamos. Tampoco cuando Bolívar (Simón) recorrió medio continente para liberarnos del yugo español. No pudimos celebrar porque no existíamos. 

Más recientemente, cuando el régimen sacó de circulación al caudillo del pueblo Jorge Eliécer Gaitán, porque se atravesó en el camino de la oligarquía, tampoco pudimos celebrar o sufrir, porque no habíamos nacido. Los que ya existían y vivieron los macabros acontecimientos, mi sentido pésame o las babosas congratulaciones de parte del régimen.

Gracias a los dolorosos y repetitivos  acontecimientos de la triste historia de nuestro atribulado país podemos decir que estamos vivos y sintiendo el actual acontecer. 

Vivimos en directo y gracias a la tecnología,  asesinatos y desapariciones de opositores del régimen y líderes sociales; somos espectadores impotentes de la repartija y depredación del presupuesto nacional, una y otra vez, en un  remedo de democracia atestada de trampas, promesas mentirosas y acuerdos dizque programáticos (¿?)  que no persiguen otra cosa que hacer presencia a la hora de repartir el ponqué.

Esa es la desafortunada realidad de los que hoy vivimos empezando la tercera década del siglo xxi  , y que seguramente nos estaremos lamentando en un futuro temprano de lo que pudimos hacer y no  hicimos teniendo el grandioso don de la vida. 

En vísperas de la elección del próximo presidente, los que para entonces estemos vivos, es de obligatorio cumplimiento depositar el voto con conciencia y sin direccionamientos condicionados por promesas de puestos en el reino del próximo mandatario y mucho menos por dádivas en efectivo o las consabidas viandas baratas. 

De todas formas aparecerán los trucos y los torcidos (empezando por los que manejan el organismo electoral), que en últimas darán el veredicto final según convenga. 

La historia nos agradecerá haberlo hecho bien. O castigará (??) a los que han venido torciendo y acomodando el paquete (como del que nos vamos a deshacer). De lo contrario seguiremos condenados a ser administrados y esclavizados por los depredadores de siempre desde que se instauró la república.

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