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Yo le colaboro

Domingo, 5 de Diciembre de 2021
Uno de los ejecutivos, manifestaba que ya se había vuelto costumbre de algunos de ellos cuando se les exigía alguna tarea, obtener como respuesta la frase: “yo le colaboro jefe”.

Hace unos días, escuché una fuerte molestia por parte de un alto Directivo empresarial, quien recordaba a sus compañeros de trabajo del mismo nivel, la obligación que les asiste a sus subalternos el cumplimiento de las actividades objeto de su proceso contractual.

Uno de los ejecutivos, manifestaba que ya se había vuelto costumbre de algunos de ellos cuando se les exigía alguna tarea, obtener como respuesta la frase: “yo le colaboro jefe”.

Dicha respuesta es utilizada por humildes trabajadores que prestan servicios de vigilancia cuando por ejemplo se les solicita estar atentos a la presencia de extraños, uniformados cuando se les solicita apoyo en una situación de emergencia, empleados bancarios cuando atienden un reclamo y los más lamentable, funcionarios públicos cuando por razones del cargo, deben atender al grueso de los ciudadanos y aún más cuando se trata de un reclamo por presuntas inconsistencias en las facturas de los servicios.

Los expertos en mercadeo y comunicación social, han establecido que las columnas de opinión publicadas por los diferentes medios, tienen un grupo de lectores con hábitos de lectura un poco diferentes al común denominador de las personas que habitan en una ciudad, aunque estoy seguro que en lo escrito están todos los actores que participan en esa incómoda muletilla.

Resulta que el verbo intransitivo “colaborar” se encuentra definido en la Real Academia Española (RAE) de la siguiente manera:

“Trabajar con otra u otras personas en la realización de una obra.” “Escribir habitualmente en un periódico o en una revista, sin pertenecer a la plantilla de redactores.”

Es preciso aclarar que ninguna persona de los ejemplos citados, podría utilizar el verbo “colaborar” puesto que no cumplen con lo establecido por la máxima autoridad de nuestro idioma (la RAE) y por lo tanto, se trata de una incómoda forma de facturar a quien le paga en dinero por una obligación, llámese empleado público, vigilante, empleado bancario, uniformado y otros.

Lo más triste del asunto, es que luego de ser objeto de la frase “yo le colaboro”, el ciudadano queda agradecido sin pensar que esa obligación o ese requerimiento usted lo ha pagado o lo paga con sus impuestos cada año y si es por una entidad bancaria, pues ni hablar puesto que lo puede estar pagando antes, durante y después de haber recibido un servicio del cual se tiene derecho y repito, no se trata de ninguna colaboración sino de un recurrente abuso.

Desearía que tanto unos como otros cambiaran de discurso y de actitud, toda vez que cumplir un contrato de trabajo sin importar la modalidad, no es una colaboración; es una obligación.

Atender las instrucciones de un superior jerárquico cuando se trata de funcionarios no es un favor, es un deber; e incumplir es causa de un proceso disciplinario.

Apoyar a un ciudadano cuando se porta un uniforme, no es una vanidad; es un deber e inducir al ciudadano a repetir la palabra “colaborar” es indignante, motivo por el cual cuando escuche la frase: “yo le colaboro”, observe al interlocutor y por ningún motivo acepte esa ignorante respuesta.

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