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Zona de confluencia

Sábado, 12 de Diciembre de 2015
Las fronteras se caracterizan por ser zonas de confluencia de los procesos políticos y sociales, que se dan al interior de cada país.

Las fronteras se caracterizan por ser zonas de confluencia de los procesos políticos y sociales, que se dan al interior de cada país.

En Colombia hoy, el gran debate se centra en la aprobación del plebiscito por la paz “ajustado”, que se tramita en el Congreso. “Ajustado” para lograr su aprobación. Los mamertos que dan a las Farc carácter de fuerza beligerante y co-estado, dicen que es inocuo porque estas no lo han validado.

“Todo” debe venir de La Habana. Las Farc no reconocen el estado de derecho, pues en ellos como en todo fundamentalista no es la dialéctica su fuerte, sino la imposición de sus dogmas por la fuerza, en nombre del pueblo, así el pueblo los rechace, pero usan doctrina del estado para defender sus dogmas.

La famosa posición de todas las formas de lucha.

En su imaginario mamerto son el contra estado negociando de igual a igual con el estado.

Lo que nos asusta a muchos es qué piensan los que deben estar de lado del estado, si validan el leviatán mamerto en aras de la “paz”. El discurso del general Mora nos da algo de tranquilidad, así como la entrevista de Yamid Amat con Shlomo Ben Ami, exministro israelí, asesor de la presidencia en este tema.

El plebiscito de lado del estado, debe servir para que los ciudadanos le permitan a “su” jefe, enemigo de las Farc como cabeza del estado, seguir con el proceso con base en lo negociado. No sólo no debe opinar la guerrilla, sino esperar que el pueblo de su veredicto.

Si así lo maneja el gobierno, no sólo legítima lo negociado, sino que envía a unas Farc triunfalistas un tatequieto a su soberbia. Si el gobierno no lo presenta así, dando vida al fantasma del apaciguamiento, la oposición lo va a manejar como un plebiscito a favor o en contra del gobierno y ya Venezuela mostró que pasa cuando el pueblo habla pero no lo oyen.

Y a propósito de las legislativas venezolanas, dos reconocimientos específicos me surgen.

El primero a sus mujeres, bonitas, inteligentes y verracas, ratificando que nuestras sociedades descansan en hombros de mujeres que en la adversidad se crecen.

María Corina Machado, Lilian Tintori, Mitzy Capriles son cabeza de puente del gran ejercito de mujeres, que enfrenta el régimen sátrapa de Maduro-Cabello.

Que valentía, que ejemplo; arriesgándose a un baño de sangre, detenido por una fuerza armada con graves pecados, pero que en su hora más crítica supo estar de lado de la democracia, seguirán siendo las reconstructoras de Venezuela.

El segundo reconocimiento es al pueblo tachirense, que siempre ha sido la vanguardia contra el régimen mamerto venezolano y en el 6D se convirtió en el estado, donde mayor diferencia tuvo la oposición con el régimen, triplicándola.

Nuestros compañeros en el desarrollo y la historia clavan la pica en Flandes, y ojala los nortesantandereanos tengamos el mismo carácter, cuando el poder central colombiano nos quiera como conejillos de indias en las “zonas de paz de las Farc”, como ya lo hace con la zona de reserva campesina del Catatumbo.

Los tachirenses mostraron claridad conceptual, al defender una realidad cultural de la zona de frontera, sometida a los vaivenes de embates centralistas que no reconocen la condición de binacionalidad.

He repetido hasta casi volverme obsesivo, que nuestro desarrollo lo definimos nosotros.

En el congreso anual de la Cámara Colombiana de Infraestructura se presento el Plan Maestro de Transporte Intermodal (PMTI), hoja de ruta al 2035 de la infraestructura y logística del país.

El plan busca “a través de una red de infraestructura…conectar a las ciudades, las regiones, las fronteras y los puertos” según el documento correspondiente. La metodología busca ser incluyente y acoge, y casi exige, planes de desarrollo desde las regiones; acogió el plan Caribe, el del valle de Aburrá y otros. No acogió ningún plan en la frontera con Venezuela, porque NO HAY.

El sátrapa Maduro nos mostró la necesidad de integrarnos al país y la respuesta del Táchira grande, nos muestra la necesidad de defender la región (nuestra casa) de los embates de los poderes centrales, que en el mejor de los casos es indiferente a la región, y en el peor, la vuelve moneda de cambio. ¿Cuanto más nos vamos a demorar en definir el área metropolitana binacional colombo-venezolana con eje Cúcuta-San Cristóbal?. ¿Esperamos a que Maduro y Timoshenko definan la nueva frontera?.