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Asentamiento Alfonso Gómez tiene un lugar de ‘Encuentro para Aprender’

Martes, 20 de Abril de 2021
Lo que inició como un proyecto de grado se convirtió en una vocación que nació del corazón humanitario.

Lo que para los estudiantes George Flores, ingeniero en formación de la Universidad de Pamplona, y Leidy Carvajalino Franco, de Administración de Empresas de la Universidad Minuto de Dios, era su proyecto de grado, se convirtió en una esperanza para los niños y niñas del asentamiento humano Alfonso Gómez, ubicado en anillo vial occidental de la ciudad.

“Yo llegué con un objetivo al barrio: buscar infantes que no tenían los recursos económicos y tecnológicos suficientes para estudiar. Esto me motivó a enseñarles, porque debido a la pandemia no han podido ir a las instituciones educativas o no cuentan con internet”, mencionó Flores, quien lidera la ejecución del plan.

Cada ocho días se lleva a cabo esta intervención, que permite darles clases a los pequeños en diferentes áreas, orientados por un grupo de amigos de Carvajalino y Flores.

Parte de esa motivación se basa en que la mayoría de la población que se encuentra en esta zona no ha tenido apoyo por parte del Gobierno, ni de ninguna entidad que se encargue de prestarles los elementos básicos para la sobrevivencia y el aprendizaje.

“Allí hay desnutrición, porque si tienen para comer una vez al día es mucho, y con la situación que estamos afrontando, la vida se les hace cada vez más difícil”, indicó Leidy Carvajalino.

Por ahora son 25 niños los que se benefician de conocimientos para aprender a leer, escribir, sumar, restar y de actividades lúdicas. Los jóvenes esperan seguir creciendo en población atendida, aunque, por la COVID-19 y las restricciones en cuanto a aforos, no se puede superar este número.

Para las clases habilitaron un lote, ya que en el que se encontraban inicialmente tuvieron que cederlo. Por ahora esperan tocar “buenos corazones” que les ayuden con los materiales para construir allí un salón que les permita continuar con su labor.

La ayuda que han recibido es de personas que de alguna manera dan donaciones; en su mayoría, en dinero para que ellos puedan seguir favoreciendo a la comunidad.

Aunque en un principio el proyecto estaba contemplado para terminar a mitad de año, los jóvenes quieren darle continuidad y seguir hasta final de año para favorecer a más menores.

Impacto

Por su parte, las madres de los niños manifiestan que están agradecidas a profundidad por la oportunidad que están obteniendo sus hijos por medio de estos jóvenes educadores de paz, alegría y buenas obras.

“Las actividades que desarrollan con los niños nos han parecido muy buenas, porque hay muchos de ellos que no están estudiando. Ahora tienen la posibilidad de que les enseñen gratuitamente. Los profes se han convertido en una bendición desde que llegaron aquí. Antes no se veía tanta alegría”, aseguró Yuliana, madre de uno de los menores beneficiados.

Y así como esta mamá, la comunidad entera está feliz de que se elaboren este tipo de intenciones, se sienten agradecidos porque los tiene en cuenta y porque, de alguna manera, contribuyen a mejorar su calidad de vida y las de sus familias.

Con esta oportunidad, también les brindan la oportunidad de comenzar de nuevo, pues la mayoría de las personas que residen allí son migrantes venezolanos y colombianos desplazados por el conflicto armado.

George y Leidy esperan que más personas se unan a la labor que ellos desarrollan, y extienden la invitación a quienes desean conocer, colaborar y aportar, para que los sigan en la red social Instagram, en donde aparecen con @Proyectosociallea

David Vargas | Practicante de Periodismo.

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