Barrio Cuberos Niños clama por alumbrado

Jueves, 18 de Febrero de 2021
La falta de luminarias en las calles se presta para que los males más temidos por la comunidad emerjan en las sombras.

Tan pronto como los últimos vestigios del sol se desvanecen tras la colina, emerge un sentimiento comunitario que se apodera de los habitantes del barrio Cuberos Niños: terror en su estado más puro. Con la llegada de la noche, se extiende por las cuadras una oscuridad inquebrantable, en la que despiertan todo tipo de males peligrosos, que mantienen a los vecinos al filo de la incertidumbre.

Yezenia Flórez lleva viviendo más de 40 años en el barrio, y nunca se había sentido tan insegura como ahora. Desde el mes de octubre del 2020, algunas cuadras están sin iluminación por daños en las lámparas.

Entre ellas, la calle 24 con avenida 11 es donde piden con urgencia mayor atención. Por un monte esquinero, la oscuridad se presta para actividades ilícitas. La delincuencia común se oculta entre la maleza para llevar a cabo la venta y consumo de estupefacientes y planeaciones de asaltos, como un centro operativo.

"Acá llega el recibo de luz por 90.000 pesos y se paga completo, 20.000 pesos son de un alumbrado público del que no nos beneficiamos. Lo único que hace es incitar la inseguridad. Nuestra preocupación es que es un barrio muy inseguro por su cercanía a La Tomatera, a tan solo dos cuadras”.

Según Flórez, esta situación también se presta para que personas de otras calles arrojen allí sus basuras, y si la comunidad no limpia, nadie lo hace.

Además, la cancha del sector El Burro se encuentra en completa oscuridad desde hace meses. Los vecinos manifiestan haber llamado a la empresa de alumbrado público y autoridades competentes en múltiples ocasiones, enviado correos y peticiones por escrito, pero hasta el momento no han obtenido respuesta.

Incluso el pasado Día de las Velitas (7 de diciembre de 2020) tuvieron que celebrarlo a oscuras, con la luz de las velas como única antorcha de esperanza en esta calle de incertidumbre. Pero tan pronto las llamas se extinguieron, se vieron obligados a resguardarse con rapidez en sus casas.

 

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Inseguridad disparada

Ante la escalada de habitantes de la calle, consumidores de droga y otros asuntos, los vecinos han optado por no salir de sus casas después de las 8:00 de la noche. 

“Tampoco hay manera de hablar con ellos para pedirles que dejen de consumir droga en esta calle y se retiren, porque los vecinos que lo han intentado han sido blancos de  robos y de ataques con piedra y daños en las fachadas de sus casas”, relató Flórez.

Sin forma de ahuyentarlos, los vecinos no tienen otra opción que esconderse por miedo a que tomen represalias contra su integridad o la de sus hijos.

Una de las víctimas de la inseguridad ha sido la señora Rita, una mujer de tercera edad, y su hijo, quienes hace 3 meses fueron robados en su casa.

“Desde entonces no podíamos dormir, nos tocó encerrar aquí como jaula de pájaros, porque ya nos robaron los vidrios del carro y de la moto”, relató esta vecina del barrio.

La comunidad expresa que en repetidas ocasiones han llamado a la Policía, pero aseguran que ellos no acceden a esa zona, porque siempre que los contactan, lo único que les responden es que no hay cuadrillas disponibles, porque no han contratado al personal adecuado para suplir todas las necesidades de los barrios.

Los taxistas tampoco suben a la parte alta, sino que dejan a los pasajeros en la avenida, por el temor a ser robados, en casos que ya han acontecido. Es una problemática frecuente tanto en esta zona como en la de la avenida 10.

De acuerdo con Jonathan Pérez, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio, la comunidad se reunirá este jueves para socializar una iniciativa de seguridad ciudadana que se han visto obligados a costear ellos mismos con sus limitados recursos económicos, al ser la mayoría de ellos de estratos 1 y 2.

Con los fondos reunidos esperan comprar una nueva alarma de pánico, cámaras de vigilancia y pagar por su instalación, ya que la alarma de pánico que les había otorgado la Gobernación hace 5 años dejó de funcionar. 

Los costos ascienden a casi 2 millones de pesos por cuadra, pero los consideran necesarios para sentirse protegidos de quienes pasan hacia las ‘ollas’ de la comuna 10. En esta lucha, incluso los líderes comunales denuncian amenazas por sus intentos de intervención.

 

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Abandono del parque

Pérez dio a conocer que en algunas ocasiones los consumidores de droga han intentado tomarse el parque, pero la misma comunidad ha estado plantada en vigilancia desde sus casas, cuando es de día, para pedirles que se vayan, porque lo último que están dispuestos a aceptar, es que sus niños sean vetados de vivir su niñez plenamente en las pocas atracciones que posee el parque.

“Tuvo una inversión durante la administración de César Rojas, pero cuando él vino a inaugurarlo, dijo que había quedado mal hecho e incompleto. De ahí en adelante no tuvo más inversión, sino que lo dejaron abandonado”, dijo el líder comunal.

Quienes tuvieron la iniciativa de embellecerlo con cercos de arbustos fueron los mismos vecinos, también son quienes lo mantienen limpio y podan la maleza.

 

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Otros problemas

La Opinión, en su recorrido diario por los barrios, visitó las calles de la parte alta de Cuberos Niño y encontró huecos profundos, grietas marcadas y serios deterioros que, según los vecinos, no han sido pavimentados desde hace muchas administraciones.

“Los dineros llegan a los ‘enlaces’, pero ellos son quienes deciden cuáles calles pavimentar y cuáles no. Prestan atención a las principales, pero las demás no son tenidas en cuenta”, expuso Pérez.

Otra situación que los mantiene inquietos, es el crecimiento desproporcional del barrio desde que la frontera fue cerrada. Al último censo del año 2014, el barrio contaba con 12.000 habitantes. A fecha, con la llegada de los migrantes venezolanos, la población se disparó. Ahora Cuberos Niño tiene dos sectores más, que se añadieron por lotes invadidos.

“Luchamos porque en uno de los sectores están llegando personas con malas intenciones, intimidan a los habitantes que han vivido aquí por muchos años y quieren vender lotes invadidos a otros que llegan”.

Este problema ha sido tratado en conjunto con el Batallón, ya que colinda con el límite del territorio militar, en una acción indebida que viola los tratados internacionales. Sin embargo, este proceso marcha lento. Por cada día que pasa, construyen entre 3 y 5 ranchos nuevos en la invasión, lo que hace que el sector crezca de manera desordenada y a una impresionante velocidad que no está siendo atendida.


Barrio Cuberos Niño

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La opinión
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