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En La Cabrera, mujer de 72 años vive sus días en alto riesgo

Miércoles, 26 de Mayo de 2021
Años atrás, una pared entera se desplomó en la casa por afectaciones de lluvias, los restos son considerados un peligro para los vecinos.

Hace 11 años, en un amanecer de un 8 de diciembre, la señora María Isidra Vera vio de primera mano cómo una de las paredes de su casa se desplomaba por completo. Lo que venía advirtiendo tiempo atrás por afectaciones de lluvias y falta de una mano solidaria, finalmente se cumplió, y todo el muro se vino abajo.

Ahora, a sus 72 años de edad, vive sus días en zozobra y sus noches en vela. Según sus vecinos, desde que quedó viuda, no tiene nadie quien la ayude ni algún familiar que se haga cargo de ella.

Como pudieron, la misma comunidad ayudó a ensamblar un muro de contención improvisado. Para ello reunieron tablas, láminas de zinc, palos, bloques y cabeceras de camas, sujetados por lazos y alambres.

Cuatro perros callejeros son su única compañía, y sus guardianes en caso de que alguien intente ingresar a la propiedad, pues desde hace tiempo, una oleada desenfrenada de robos ha mantenido a la comunidad al vilo de la incertidumbre.

“Cuando me doy cuenta de que ladran y ladran, es porque algún desconocido se acerca, entonces los vecinos y yo salimos a mirar y se van”, relató la mujer afectada.

Entre los robos más recientes, frecuenta el vandalismo y desprendimiento de rejas, portones y contadores de agua y sus tapas.

“Ella es de la tercera edad y no tiene nada quien la ayude. Además, la pared da un mal aspecto a la cuadra porque desvaloriza las demás casas”, dijo una habitante.

Ante esto, la Secretaría de Gestión del Riesgo adelantará revisiones técnicas por parte de los ingenieros adscritos al despacho.

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Así se ve la pared desde la calle 17A.

 

Por la calle nadie se ha apersonado

Gloria de Jaimes es propietaria en el barrio La Cabrera desde hace más de 60 años. La casa donde hoy vive, que fue inaugurada por su madre, ha cumplido 70 años desde que se construyó y es testigo de que hace 50 años fue que el sacerdote Enésimo Jaimes gestionó la pavimentación de la calle 17A. Desde entonces, nadie más se ha apersonado de ella por un arreglo.

“Desde esa ocasión no ha habido posibilidad de que le echen cemento o hagan alguna adecuación. Los políticos vienen a pedir su voto y se les colabora, pero a nosotros nadie nos colabora con el barrio”, dijo Jaimes.

Beatriz Santana, otra habitante de la cuadra, así como otros vecinos, reforzaron el argumento de falta de compromiso municipal.

La vía posee dos accesos con entradas y salidas a calles principales de La Cabrera, y aunque aseguran ser fieles con el pago de impuestos y servicios, no notan que los dineros se vean reflejados en su bienestar. La calle, de inicio a fin, está agrietada y hundida en algunos sectores.

“En otro tiempo, la 17A era una vía principal por la que subía el bus, pero ahora está descuidada. En cambio, otras calles del barrio sí las tienen mejor arregladas”, dijo Santana.

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La calle 17A no es intervenida desde hace 50 años.

 

Del barrio inicial queda poco

Los habitantes más antiguos recuerdan al barrio por la gran cantidad de rocas y piedras que poseía, un lugar propicio para que las cabras anduvieran con libertad en el sector, de ahí que recibe el nombre de ‘La Cabrera’.

Las primeras casas no eran de ladrillo, sino, al igual que la de la señora María, de adobe y vara. Fue con el paso del tiempo que, poco a poco, adaptaron las estructuras a los materiales de la construcción moderna.

“Siempre se ha caracterizado por ser un barrio de gente humilde y trabajadora, gente pobre, pero honrados, decentes y echados para adelante, que con mucho esfuerzo hemos venido luchando por el bienestar de nuestra gente, porque desde el señor Enésimo Jaimes que nos ayudan”, recalcó Jaimes, lideresa de su cuadra.

De los primeros fundadores recuerdan a la familia Santana, Ramona Pérez, Olga Suárez, entre otros vecinos que aportaron al crecimiento de La Cabrera, pero que ya han fallecido y de los que aún permanece su legado.

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Ronaldo Medina
Ronaldo Medina