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Guaimaral, un barrio de Cúcuta forjado por sus habitantes

Miércoles, 17 de Febrero de 2021
La mayoría de lugares emblemáticos fueron construidos con dineros recolectados por los vecinos.

En honor a un mítico indígena llamado Guaymaral, desde antes de los años 50 se extendían en estas tierras las hectáreas de una finca de nombre homónimo. Llegado el año 1957, el Instituto de Crédito Territorial compró la enorme propiedad y comenzó la edificación urbanística del barrio en 1960.

A partir de 1961, se inició la adjudicación de viviendas a familias numerosas que cumplieran el requisito de tener más de 5 hijos, hasta que finalizaron labores con la entrega de 400 casas. En un principio, eran solo fachadas carentes de patio, pero con el tiempo las familias que fueron llegando hicieron mejoras.

En parte, gracias a los auxilios para mejoras de vivienda y de alimentos que otorgaban los dueños de la antigua licorera ‘Aguardiente Extra’, que funcionó hasta hace 20 años en Zulima.

La carencia de infraestructura vial hacía difícil el acceso y solo existía una ruta de bus que entraba al Mercado Guaimaral, daba la vuelta por Gualanday y salía a Zulima por la calle 15, hasta que poco a poco se normalizaron las vías, convirtiéndolo hoy en uno de los barrios más centrales de la ciudad y vecino del Hospital Universitario Erasmo Meoz. 

Los cimientos de muchos de sus emblemas se remontan a la unión comunitaria, gracias a recolecciones de fondos y el deseo manifiesto de los habitantes por traer progreso a su barrio.

 

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Mercado-Guaimaral

 

Mercado Guaimaral, impulso al comercio

De los sitios que han resistido al tiempo en estas tierras, el Mercado Guaimaral se mantiene victorioso. Esta plaza cubierta fue construida con palos y zinc, luego de una recolección de fondos de la primera Junta de Acción Comunal (JAC) en el  año 1968. El 20 de diciembre de 1969, se inauguró la estructura.

Uno de los lugares más famosos de allí es la ‘Pastelería de Ricardo’, un negocio que ha funcionado en una esquina del mercado desde hace 12 años. Hoy, las personas hacen filas para comprar sus productos.

Antes de la pandemia, era normal encontrar más de 40 comerciantes en la plaza, pero con la llegada de la crisis, sufrió deterioro, y aunque la actual JAC lo rescató para mejoras en aspecto y estilo, solo 8 personas han retomado labores. “Queremos que todos los locales se vuelvan a llenar de comerciantes, que las personas que no tengan entradas de dinero, puedan vender pasteles, minutos, calzado y otros artículos, porque Guaimaral siempre ha sido una tierra de personas emprendedoras”, dijo Paulo Becerra, presidente de la JAC.

San Juan Bautista, el patrono de la fe

Con la iniciativa de edificar una iglesia que congregara a los habitantes, los vecinos fueron de casa en casa y reunieron dinero para ladrillos, cemento y las primeras bases de lo que es hoy la Parroquia San Juan Bautista, inaugurada el 26 de mayo de 1966. 

Aun así, los fondos no alcanzaron para el techo. Pero cuando el ferrocarril se acabó, la comunidad logró un convenio con la compañía para que les fuera donada la cubierta. Así terminaron la iglesia, que mantuvo aquel estilo antiguo hasta que el paso de los diferentes sacerdotes que han ministrado el santuario hizo posible mejoras a la estructura.

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Cancha-La-Bombonera-Guaimaral

 

Amor al deporte

Otra característica intrínseca al Guaimaral, es el deporte. Los vecinos recuerdan con cariño al ‘Papá del fútbol’, el señor Francisco Galvis, quien durante 4 generaciones ha jugado este deporte en los tres escenarios del barrio y aún se desvive por esta pasión.

Según la comunidad, la cancha más nueva es la de La Bombonera. La cubierta la hizo la Gobernación hace 4 años, pero el parque está en mal estado desde hace 6 años. Han pasado oficios a diferentes entidades competentes, pero no han obtenido respuesta para una inversión. 
Pero no dispuestos a permitir que sus canchas se hundan en el deterioro, los vecinos han recolectado dinero para comprar pintura y darle unos retoques a las bancas y las rejas.

También cuentan con un patinódromo, construido hace más de 20 años, en límite con el Canal Bogotá y Gualanday; sin embargo, no se le ha hecho mantenimiento por parte de la administración. Las bancas se encuentran oxidadas y en mal estado, la reja abandonada y las farolas sin bombillas ni cables, porque se los han robado.

 

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Patinódromo-de-Guaimaral

 

Tienda Guaimaralito

En una de las primeras casas fue concebido el primer negocio del barrio, la tienda ‘Guaimaralito’, fundada por el señor José Parra, ya fallecido, el 13 de febrero de 1961. 

Manuel Parra, hijo del fundador, recuerda que su padre, nativo de Boyacá, era muy querido por los vecinos y que durante cuatro generaciones fue padrino de alrededor de 50 niños en el barrio; comenzó vendiendo agua, cerveza y agua de panela a los empleados del Instituto de Crédito Territorial cuando aún construían los cimientos del barrio. Hoy, venden todo tipo de productos de la canasta familiar. 

Entre otros personajes, también se encuentran Hernando Pérez, primer concejal del barrio electo por voto popular en el 2000; Saúl Contreras, conocido como ‘El Mudo’; Holger Parada, ‘Bolo Bolo’; y la familia Copete.  

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Abastos-Guaimaralito

 

Otros emblemas

El Parque Carlos Ramírez París, llamado así en honor al padre del exalcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez, congrega en las mañanas y tardes a los más antiguos vecinos para contar historias y hacer aguerridas rondas de parqués.

Fue renovado mientras Donamaris fue alcalde. De ahí en adelante, dice la comunidad, ha estado abandonado por la Administración Municipal, por eso la misma comunidad ha tomado la iniciativa de embellecerlo con la siembra de árboles florales y frutales, luego de que fueran talados por pérdida del ciclo vegetativo.

“Buscamos que sea un pulmón para futuras generaciones, en el que las familias puedan reunirse con sus hijos a disfrutar de los mangos, mamones, guanábanas, limones y admirar la florida belleza natural”, manifestó Becerra, líder comunal.

Además, se encuentra allí un puesto de salud, construido también con dinero de la comunidad y apoyo de la Alcaldía, donde se atiende población subsidiada de Guaimaral y otros barrios.

En el barrio se encuentran instituciones educativas de gran trayectoria como el Colegio Municipal María Concepción Loperena y el Instituto Técnico Guaimaral, hoy galardonado como uno de los mejores de Cúcuta por sus contribuciones al aprendizaje de estudiantes en condición de discapacidad.

Uno de los profesores, Eduardo Pérez, ha sido ganador de prestigiosos premios internacionales como el Premio Emir Jaber al Ahmad al Jaber, otorgado por la UNESCO.

‘Río Guaimaral’

Uno de los problemas que más angustia a los habitantes es la falta de alcantarillas. En el pasado, en cada esquina había una, pero, con el tiempo, los vecinos las taparon. Hoy no hay tuberías para recibir las aguas lluvias, sino que todo pasa por canales de aguas negras y cada vez que llueve el barrio se convierte en un río. 

“Durante 1 a 2 horas quedamos totalmente inundados e incomunicados para poder salir, porque ni los taxis llegan. El cambio de alcantarillado es una necesidad urgente. Este barrio lleva más de 50 años con las mismas tuberías viejas. Es por eso que mínimo una vez a la semana se revienta algún tubo”, finalizó Becerra.

Barrio Guaimaral

 

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