Puente Barco, histórico barrio de Cúcuta en el olvido

Lunes, 5 de Abril de 2021
Aunque es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, también es uno de los más pequeños, y en su territorio aguardan emblemas como el Cristo Rey y el Puente Barco.

La comunidad del barrio Puente Barco, característico por el puente arquitectónico que rememora la historia y a algunos personajes importantes de Cúcuta en su pintura, era en otro tiempo un lugar donde confluían grandes grupos de peregrinos en su camino al Cerro de La Cruz, ahora Cristo Rey, emblemático monumento religioso de la ciudad.

Los habitantes más longevos recuerdan que durante el terremoto de Cúcuta en 1875, a la escultura se le cayó un dedo y la cabeza descolgó, al borde de caerse. Quienes pavimentaron las calles eran empresarios procedentes de Europa, con un material tan resistente, que por fortuna les permite mantener las vías en buen estado, ajenas al paso de los años.

Ubicado en la comuna 10 de Cúcuta, Puente Barco es uno de los barrios más pequeños de la ciudad, pero, según sus habitantes, también uno de los más abandonados. Al comprender solo 2 manzanas, se extiende desde la calle 18 hasta la 24, separado de La Cabrera por nada más que el puente.

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Puente Barco.

 

Turismo religioso en el Cristo Rey

La cruz que coronaba el cerro fue reemplazada por el actual Cristo Rey, construido con los aportes de familias donantes por iniciativa del padre Daniel Jordán. Los habitantes de Puente Barco solían vivir del turismo religioso, hasta que con el tiempo la tradición se fue perdiendo y lo único que llegó fueron problemas de canalización e inseguridad.

La última vez que los vecinos dicen haber visto a un mandatario en su territorio fue cuando el exalcalde César Rojas asistió a la reinauguración del Monumento Cristo Rey, en el que la comunidad puso en cuestión la inversión de más de $8.500 millones de pesos, capital al que se le adicionó dinero hasta llegar a la cifra de $13.000 millones de pesos.

En sus épocas doradas, luego de la reinauguración, el mirador recibía entre 8.000 y 10.000 visitantes. Puente Barco y La Cabrera solían congestionarse por la alta presencia de carros procedentes de todos los barrios de Cúcuta, pero luego de la pandemia, el turismo cayó al suelo y solo es los domingos cuando ascienden, desde afuera, máximo 20 personas al día.

Juan David Arboleda, delegado de la Junta de Acción Comunal (JAC), manifestó que el monumento no está cerrado porque sea una obligatoriedad, sino porque la administración del lugar no ha entregado protocolos de bioseguridad.

“En Semana Santa podríamos tener abierto y beneficiar a los 100 emprendimientos religiosos, artesanales y gastronómicos de alrededor”, puntualizó Arboleda.

También, recibir turistas en el mítico Puente Barco, cuyas paredes fueron renovadas con atractivos murales artísticos gracias a la iniciativa de la comunidad.

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Canal de aguas en Puente Barco.

 

Mayor compromiso ambiental

El aspecto del parque de Virgilio Barco con frecuencia se convierte en un problema por la crecida de la maleza y la acumulación de las basura, producto del canal de aguas lluvias (convertido ahora en recolector de aguas negras) que atraviesa la vía, por donde los habitantes de la calle frecuentan día tras día.

Las basuras y el olor de las aguas se acumulan sin ningún tipo de saneamiento. La comunidad expresa que no hay iniciativa en la limpieza y siempre tienen que estar llamando para que lleguen a desinfectar y desyerbar la maleza.

“Estamos cansados de pasar cartas de petición a Veolia para que le hagan limpieza al parque y a Aguas Kpital para limpieza del canal. Ahora que todo es virtual, no siempre contestan”, dijo Jhonny Navarro, presidente de la JAC.

Al no aplicarse el debido mantenimiento, aseguran que toda esa suciedad sigue su cauce y da a caer en el Río Pamplonita, mientras que los vecinos se ahogan con el hedor.

“Cuando el canal estalla, no hay quien lo soporte. Cuando el viento sopla, sea hacia arriba o hacia abajo, todo el mortecino nos asfixia”, señaló Navarro.

Por otra parte, Arboleda agregó que también se trata de un problema de conciencia ciudadana con el manejo de las basuras, y que aunque algunos se han acostumbrado ya al olor, cualquier visitante se sentiría agobiado.

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Parque de Puente Barco

 

Inseguridad, ‘hasta la corona’

La proliferación de habitantes de la calle, por la cercanía del barrio a las ‘ollas’ de la comuna 10, ha desatado todo tipo de malestares en la comunidad.

“Estamos obstinados. Es una inseguridad total. La única forma de pasar por el parque es sin nada, porque los robos son un peligro grande para toda la comunidad”, comentó con indignación Rosa Villamizar, habitante de Puente Barco desde hace 48 años.

A pesar de que mantienen un grupo de Whastapp activo con los cuadrantes 22 y 6, comentan que los policías asignados no son suficientes para tantos barrios por cubrir.

En las noches es cuando más temen salir, porque la luz de las farolas se oscurece por las copas de los árboles. Y ante la nula respuesta de la alcaldía, la misma comunidad ha tenido que pagar por las podas.

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Cancha Alqueria en Puente Barco

 

Cancha, en abandono

En 1996, se inauguró en la calle 18 entre avenidas 3A y 3B el polideportivo Trinidad Manuel Mendoza, en homenaje al activismo cívico de este personaje. Aunque es más conocido como cancha ‘Alpina’, la última vez que este espacio deportivo recibió una intervención fue hace más de 30 años.

En otro tiempo, aquí se organizaban reconocidos campeonatos y eventos deportivos, pero por el deterioro en el que está sumido el espacio, solo lo utilizan los vecinos del barrio y otros aledaños para partidos sencillos.

“Está totalmente deteriorada, la cancha, las rejas, las bancas, el suelo y los arcos. Lo que queremos es que alguien se apersone de verdad y nos colabore, porque no hay ni una caneca para echar basura”, dijo Navarro.

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Ronaldo Medina
Ronaldo Medina