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Zulima, la urbanización unida por el mejoramiento comunitario

Viernes, 28 de Mayo de 2021
Los habitantes solicitan la construcción de un recolector de lluvias para solucionar el problema de las inundaciones que se desprende del barrio Guaimaral.

Durante el gobierno de Misael Pastrana, el Instituto de Crédito Territorial (ICT) entregó un conjunto de casas que conformarían las dos primeras etapas de lo que hoy se conoce como urbanización Zulima, ubicada en la comuna 5 de Cúcuta.

También es conocida por ser una zona concurrida al tener cerca lugares como el centro comercial Unicentro, Cenabastos, la Universidad Libre y el Comando de la Policía de Norte de Santander. 

La familia del señor Hernán Chaustre fue la primera en vivir en esta urbanización en 1975, pero unas décadas antes de la intervención del ICT, en este sector habitaba un cacique indígena llamado ‘Guaymaral’, en honor a quien bautizaron el vecino barrio de Guaimaral.
 

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En la primera y segunda etapa, las calles peatonales también son conocidas como ‘laberintos’. / Fotos Pablo Castillo / La Opinión.


En esta urbanización, en cambio, se estableció su nombre en referencia a la hija del cacique, conocida como la princesa ‘Zulima’.  

“Cuando recién llegamos con mi familia, pudimos observar que, en su mayoría, eran terrenos llenos de monte, había un riachuelo de agua limpia en el que algunos vecinos se iban a bañar, y cuando faltaba el agua, sacábamos de ahí para abastecernos”, recordó Rosario Suárez, actual y única propietaria de una vivienda de la tercera etapa.

Al principio de la década de los 80, al frente de la avenida Los Libertadores construyeron un conjunto de apartamentos llamados los ‘Bloques de Zulima’, y por ser una estructura diferente en comparación a las demás casas, la comunidad decidió convertirla en la quinta etapa.
 

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En otra época, la construcción de ‘Los Bloques‘ fue un aire innovador y atractivo para la urbanización. / Fotos Pablo Castillo / La Opinión.

 

Guadalupe, patrona de la parroquia

Antes, cuando la comunidad asentada en Zulima deseaba asistir a las misas dominicales o participar de alguna boda, bautizo, entre otros eventos, debían acercarse a las parroquias del barrio Guaimaral o Ciudad Jardín por ausencia de una en la urbanización, sin embargo, la misma comunidad tomó la iniciativa de construir su propio espacio religioso.

Comenzaron con la búsqueda de un terreno central a la urbanización para levantar bases y un techo improvisado; allí edificaron un altar donde se situaría el padre Cadavid, quien fue el primer sacerdote. Gracias a la dedicación y el esfuerzo de la comunidad por desarrollar actividades, lograron recolectar los fondos necesarios para continuar con la construcción hasta que la legalización de la parroquia fue un hecho el 19 de marzo de 1979.

 

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El diseño de la parroquia está basado en la estructura de la Capilla del Cerrito, en Ciudad de México. / Fotos Pablo Castillo / La Opinión.

 

En sus inicios como capilla, uno de los primeros regalos de los vecinos fue la pintura de San Diego Cuauhtlatoatzin, quien presenció las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531, y con el tiempo, otra familia donó la pintura de la imagen de la misma Virgen, traída exclusivamente desde México. Estos regalos motivaron a los residentes a nombrar la futura parroquia en honor a la Virgen de Guadalupe.

En la actualidad, Zulima conmemora el aniversario de su iglesia cada 12 de diciembre con presentaciones musicales, fuegos pirotécnicos y novenas y eucaristías en acción de gracias. A pesar de haber sido legalizada en marzo, la comunidad escogió el mes de diciembre por la aparición de la virgen en México, y a la fecha, aún se hacen bazares, bingos y rifas para el respectivo mantenimiento o restauración de las instalaciones.

 

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La cancha, por otra parte, es utilizada para celebrar la novena de la Virgen de Guadalupe / Fotos Pablo Castillo / La Opinión.

 

Escenarios comunes

El polideportivo y la cancha de tierra ubicada al frente de la parroquia, han sido escenarios característicos en el desarrollo de algunos campeonatos futbolísticos, de baloncesto y escuelas de formación deportiva para los niños y jóvenes de la comunidad o barrios aledaños. 

Enseguida del sector de las canchas, antes existía un espacio cerrado destinado para aficionados al minitejo, pero con el tiempo, se convirtió en una problemática para la comunidad por la mala administración de ese espacio. Por ello, se vieron obligados a cerrarlo hasta el día de hoy para la tranquilidad de los vecinos.

A principios del 2000, se construyó la escuela Miguel Müller, sede educativa del colegio INEM José Eusebio Caro, en la que ofrecen los niveles de preescolar y básica primaria. Las instalaciones, por varios años, venían presentando un deterioro en su infraestructura y disminución de la calidad por no tener suficientes profesores en la sede, pero, poco a poco, la situación ha mejorado.

 

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La escuela vio crecer a la mayoría de los hijos de la comunidad de Zulima./ Fotos Pablo Castillo / La Opinión.

 

Comunidad unida por su bienestar y mejoramiento 

Según relataron los diferentes presidentes de las juntas de acción comunales, desde cada una de las etapas de Zulima están en la tarea de legalizar ante el Ministerio de Vivienda los terrenos donde están construidos los espacios deportivos y la escuela, con el fin de solventar las deudas del impuesto predial y ser cedido al municipio para evitar ser privatizado.

Los líderes comunales agregaron que estos problemas han persistido a través de los años por el abandono de parte de las diferentes administraciones, desde el surgimiento del barrio, y han solicitado colaboración a través de reuniones con las distintas secretarías municipales y la Policía Nacional. Esperan que, una vez los predios estén en manos de la Alcaldía, no haya excusa para ejecutar proyectos e inversiones de mejora.

“Somos unos de los más antiguos en la ciudad, pero también pertenecemos a los últimos en desarrollarse, teniendo en cuenta las pocas obras que se han ejecutado en la urbanización”, dijo Jaime Parra, presidente de la segunda etapa.
 

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La falta de mantenimiento en los árboles oculta la luz de las farolas y ha dejado al parque en constante oscuridad. / Fotos Pablo Castillo / La Opinión.

En primer lugar, la malla vial de las principales calles se encuentra deteriorada por la afluencia de las busetas y camiones grandes. Por otro lado, los huecos pronunciados en los senderos peatonales de las dos primeras etapas no permiten circular el agua y provocan inundaciones

La comunidad solicita un recolector de aguas en la avenida Guaimaral para evitar ese problema.
Asimismo, la poda de árboles y el mantenimiento de las lámparas de los parques podrían disminuir la oscuridad en algunos sectores de Zulima, que se han prestado para el consumo drogas e inseguridad.

Redacción | Tatiana Ballen García

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