Escuchar este artículo

El motilón en la ‘Noche amarilla’

Martes, 23 de Junio de 2020
El Cúcuta Deportivo protagonizó en el Monumental de Guayaquil, en 2015, una fiesta deportiva.

El sueño de volver a una competencia internacional sigue latente en los miles de seguidores que tiene el Cúcuta Deportivo. Sus dos únicas participaciones oficiales en torneos Conmebol (Copa Libertadores del 2007 y 2008) dejaron un selló imborrable en la memoria rojinegra. 

Aunque la participación para los equipos colombianos aumentó en los últimos años con cuatro cupos para la Libertadores y cuatro cupos para la Sudamericana, aún se ve lejana esa ilusión de brillar a nivel continental. 

A pesar de no haber vuelto a jugar un campeonato oficial, el rojinegro no dejó de disputar partidos internacionales. El último de ellos fue en un encuentro de pretemporada contra El Nacional de Ecuador en enero del 2020 en Bogotá, justamente en el periodo precompetitivo obligatorio en los equipos profesionales es donde el Cúcuta Deportivo generalmente juega contra extranjeros como los venezolanos Deportivo Táchira en 2019 o Estudiantes de Mérida en 2016.

Curiosamente, uno de los equipos más populares de Ecuador invitó al onceno motilón a hacer parte de una “fiesta” deportiva que realizan para presentarle la plantilla a sus fanáticos. 

Se trata del Barcelona, que en el 2015 decidió que el Cúcuta Deportivo, ascendido 15 días antes a la primera división de Colombia, sería su sparring en el estadio Monumental de Guayaquil.

La razón de la invitación hecha por los ecuatorianos era por el reciente ascenso y por el nombre dejado a nivel continental en 2007 y 2008.

Este evento tomaría un perfil muy atractivo un año después, ya que la dirigencia del club ecuatoriano apostaría por traer a grandes jugadores del fútbol mundial para que vistieran por un tramo del partido la camiseta amarrilla. 

En 2016 lo hizo el brasileño Ronaldinho quien deleitó por 78 minutos a los aficionados que veían al astro campeón del mundo con la casaca del club guayaquileño marcada con el número 91, contra el equipo peruano Universidad de San Martín. 

Al año siguiente participó el uruguayo Diego Forlán, el mejor jugador del mundial de Sudáfrica 2010, jugando cerca de 72 minutos con el dorsal 92 en un juego contra Juan Aurich de Perú.

En 2018 Kaká se puso la 93 para disputar 70 minutos del partido contra el Sports Boys, al que pudo anotarle un doblete. 

Como si llevar estrellas sudamericanas fuera poco, la dirigencia apostó por dos campeones del Mundial de Alemania 2006 en los siguientes dos años. 

En 2019, Andrea Pirlo, con el 94, hizo presencia en 65 minutos y en el 2020, Alexander Del Piero vistió la 95. 

¿Cómo le fue al Cúcuta?

La noche del 28 de enero de 2015, los motilones que eran dirigidos por Alberto Suárez saltaron a la cancha vestidos con camiseta roja y pantaloneta blanca,  Wilder Mosquera; Franco Sosa, Edson Vergara, John García, David Gómez; Gerardo Bedoya, Mauricio Marín, Diego Espinel, Jonathan Palacios; Cristian Cangá y Edwards Jiménez.

Antes del compromiso, el técnico Suárez decía en este medio que “es un partido necesario, porque de todas formas es un reconocimiento para el Cúcuta que es uno de los equipos importantes del país. Debemos afrontarlo con seriedad y responsabilidad”.

Aquel encuentro que inició una hora después de lo programado por problemas de electricidad, pintaba para goleada del Barcelona pues a los 12 minutos de comenzado el partido ya lo ganaban 2-0 con un doblete del argentino Ismael Blanco.

Cerca de 35.000 personas presenciaron como los dirigidos por Suárez lograrían igualarle a los del uruguayo Rubén Israel en los últimos 20 minutos de juego. 

Al 71, tras una recuperación del volante argentino Franco del Giglio al servicio de Cúcuta, Cangá remataría desde el costado izquierdo a borde del área clavando un golazo al palo izquierdo del arquero ecuatoriano. 

15 minutos después, el mismo Cangá remataría con fuerza al mismo ángulo pero esta vez adentro del área desde derecha. 

En ese partido, jugó el delantero Marlon de Jesús con el equipo local, quien meses después vendría al Cúcuta Deportivo jugando tan solo ocho partidos sin poder anotar en ninguno de ellos. 

 

Image
La opinión
La Opinión