El ‘Salvador’ que no abandona al Cúcuta

Domingo, 29 de Noviembre de 2020
El ‘Chato’ está a la espera de lo que pueda hacer Arturo Acosta, el liquidador del Cúcuta, por el bien suyo y de los demás trabajadores.

Durante gran parte de su vida trabajó como cortador de calzado, hasta que una crisis laboral propició que el taller donde se empleaba, tuviera que cerrar, pese a eso, Manuel Salvador Sánchez no desistió, tenía claro que debía salir adelante, sin saber que el fútbol, el deporte que ha practicado siempre, le iba a ‘salvar’ la vida.

En mayo del 2005, encontró el trabajo que nunca buscó, pero el que lo iba a hacer feliz, y es que, Álvaro Vélez Trillos, presidente del Cúcuta Deportivo en esa época, lo llamó para hacerle una propuesta que el ‘Chato’, como se le conoce, no se le pasó por la cabeza rechazar.

“Yo estaba desempleado, pero fue María, una hermana de Álvaro, quien le recomendó ofrecerme trabajo”, expresó Salvador, quien argumentó que conocía al expresidente del rojinegro porque jugaba fútbol con él.

Y agregó, “yo fui a la oficina en la tarde pensando que iba a trabajar en alguna casa de cambio, pero no, me dijo: ‘mire, aquí están las llaves, es para que usted se haga cargo del camerino del Cúcuta’, por lo que yo le contesté que no tenía experiencia, así que me tranquilizó y me comentó que Juan Zambrano, kinesiólogo del equipo ese entonces, me iba a guiar”.

Álvaro Vélez en diálogo con La Opinión, indicó que le ofreció el empleo porque conocía muy bien la clase de persona que es el ‘Chato’.

“La gente debe saber quién es Salvador Sánchez, además de que hace un trabajo excelente, extraordinario, es muy importante para una institución como el Cúcuta Deportivo”, acotó Trillos.

El exdirectivo rojinegro que es recordado por traer a jugadores como Faustino Asprilla y el ‘Palomo’ Usuriaga al motilón cuando fue presidente del club por primera vez entre 1989 y 1993, añadió: “es un tipo trabajador, honesto, leal y transparente, siempre ha gozado del aprecio de todos los jugadores que han pasado por el equipo, es por eso que, Jorge Luis Pinto, estuvo tentado de llevarlo a la Selección Colombia cuando era el técnico”.

Salvador fue el amuleto para que el Cúcuta Deportivo consiguiera el ascenso ese año, el mismo que se le escapó en el 2004 por los conocidos amaños entre el Real Cartagena y Valledupar, quienes perjudicaron directamente al rojinegro, dejándolo sin posibilidades.

El ‘Chato’ tenía muy presente eso y más porque toda la vida ha seguido al equipo. “Cuando era joven, almorzaba y salía directo al estadio viejo, por la llamada ‘tribuna del sol’, para pedirle a la gente que me entrara. Lo mismo de cuando se creó la de ‘gorriones’, la que permitía que entraran hinchas por la estatura, así que yo me la rebuscaba como fuera, también hacía mandados para poder pagar la boleta”, enfatizó.

Felicidad es lo que sintió Salvador por trabajar con el club de sus amores, la que aumentó con ese gol de Mauricio Molina contra Bajo Cauca en la final, “fue increíble, la gente no aguantaba la alegría, el estadio estuvo lleno por todos lados”.

Casi se queda sin el ‘amuleto’

Una vez ascendido el rojinegro bajo el mando de Álvaro de Jesús Gómez como técnico, llegaría Jorge Luis Pinto para tomar las riendas del equipo motilón, el ‘Chato’ recuerda que él cambió la disciplina de los jugadores, aquellos que se quitaban los guayos apenas acababa el entrenamiento o los que llegaban desarreglados al mismo.

Asimismo, acota que el camerino no tenía luz, sillas, todo era con velas, sin contar que el gramado no era el mejor y el estadio no estaba en óptimas condiciones, a lo que Salvador dice: “Pinto profesionalizó al Cúcuta Deportivo”.

Por otra parte, mientras el profesor que iba a sacar campeón al rojinegro el 20 de diciembre del 2006, aterrizaba en Cúcuta, uno que se despedía era Salvador, “ese año salieron muchos trabajadores, incluyéndome, Ángel Uriel García, presidente del equipo para ese entonces, me dijo que no seguiría siendo el utilero del club, pero fue Pinto quien habló con él e intercedió por mí”, afirmó agradecido Sánchez.

Finalmente, el ‘amuleto’ cucuteño fue parte del rojinegro, siendo tan incisivo, que estuvo con el equipo en una nueva final, pero esta vez de primera división, “la felicidad fue aún más enorme que la del 2005, soñamos todos con esa estrella y se logró”, puntualizó.

No todo ha sido alegría

‘Salva’ ya había disfrutado de las maduras, pero le faltaban las duras, aquellas que vivió junto con el rojinegro en los descensos del 2013 y 2015.

“El descenso es una tristeza que no se comprende, pero así es el fútbol y sobre todo las malas administraciones, pero tenía claro que volveríamos a ascender”, aseguró Salvador, quien jugó como defensor toda su vida.

Las caídas a la segunda división no iban a ser su única decepción, cuando el Cúcuta Deportivo tuvo que mudarse a Zipaquirá, al ‘Chato’ le dijeron que no viajaba con el equipo, ¿las razones? “me mandaron a decir que yo era muy viejo para ser utilero”.

Salvador sacó a colación una anécdota entre risas recordando ese momento, “en una pretemporada que se hizo en Bogotá, estaba hablando con un amigo de la Dimayor, hasta que José Augusto Cadena llegó, entonces él le preguntó a Cadena sobre que significaba yo para el Cúcuta, y dijo que yo era una eminencia, que era ídolo, pero cuando el equipo se fue a Zipaquirá, dijo que yo era un viejo”.

De esta forma inició el 2017 para ‘Salva’, sin ser parte del equipo de su vida, pero entendiendo que tenía que seguir adelante, así como lo estaba haciendo antes que Álvaro Trillos le ofreciera empleo, por lo que encontró trabajo en el Imrd, allí dice que ganaba más, laboraba menos, pero sentía que no era su lugar en el mundo.

Y es que, el Cúcuta sin él no era lo mismo, así se lo hicieron saber a Cadena los jugadores del equipo en Zipaquirá, “los futbolistas le decían que pensara en mí, que me llamara una vez el club regresara a la ciudad. A mí ya se me había cumplido el contrato en el Imrd, pero me iban a renovar, hasta que me llamó Cadena y me pidió que habláramos”, comentó Sánchez.

Es de esta forma que en septiembre vuelve a su lugar Salvador, el mismo que no debió perder, y si se acude a la frase de Santiago Bernabéu, cuando menciona que no hay futbolistas jóvenes o viejos, simplemente buenos o malos, también se debería decir lo mismo de los utileros, porque como el ‘Chato’, ninguno hasta el momento.

Amistades que le deja el fútbol

Salvador es un tipo que se ha sabido ganar el cariño y la confianza de todos, así lo reflejó Federico Barrionuevo, el argentino que vistió la camiseta del Cúcuta en el 2010 y 2011, “el ‘Chato’ es una persona maravillosa, siempre dispuesto a ayudar, recuerdo que en los partidos me decía: ‘vamos, pito, vamos, pito’, hoy extraño esos saludos a la mañana con una sonrisa de oreja a oreja”.

Barrionuevo no olvida la despedida que tuvo con Sánchez justo antes de partir hacia Argentina, “él fue con la buseta hasta el complejo donde yo vivía, me ayudó a cargar las cosas y fuimos hasta el aeropuerto donde nos despedimos emocionados”, y añadió, “lo quiero mucho, Dios permita que nos volvamos a cruzar, es un gran trabajador, muy profesional, un amor de persona. Sin contar que hace el trabajo que nadie ve, todo para que el jugador esté bien”.

Precisamente ese trabajo consiste en una vez finalizado cada entrenamiento, lavar los guayos, los baños, dejar organizada la ropa de los jugadores del siguiente día, lo mismo que sucede cuando hay partido, tener el camerino reluciente y la ropa oficial lista para evitar contratiempos. De visitante el itinerario no cambia demasiado, viaja con el equipo y tiene que estar en el camerino dos horas antes para dejarlo arreglado a la espera del plantel.

El ‘Chato’, quien llega a las 5:30 a.m. a cada entrenamiento, acota que se lleva muy bien con los jugadores costeños, en especial con Roberto Peñaloza, el defensor que hizo parte del plantel campeón de 2006, lo mismo que Blas Pérez y Robinson Zapata, pero también le tiene especial cariño a Braynner García, al que se le refiere como “una bella persona”.

Presente, futuro y la hinchada 

Salvador ya preveía que el 2020 sería un año complicado, varios jugadores importantes partieron como Jhonathan Agudelo, Mauricio Duarte o Carmelo Valencia, la falta de pago en los sueldos se siguió presentando, sin contar el no poder estar en Cúcuta para disputar el torneo, pero aun así, afirma que los futbolistas y él, siempre quisieron continuar.

“Como se veían las cosas, si pensaba que se llegara al punto en el que estamos, en estos días hablé con Pinto y él me dijo que no creía que el equipo llegara a este límite, pero este año con las audiencias, el incumplimiento y demás, esto avizoraba mal”, aseveró Salvador.

Además, preciso estar triste porque son 15 años trabajados que quedan en la nada, siente que todo lo bueno que se ha hecho, no valió la pena, porque cree que se ha esmerado por el club, aunque acepta que la hinchada ha sabido agradecerle cada momento.

“A la hinchada siempre los llevó en el corazón, darle las gracias por el apoyo a mí y todo el equipo, recuerdo que me gritaban: ‘Salvador, Salvador, Utilero, Salvador’, y eso me llena de alegría. Soy uno de los convencidos que saldremos de esta, de aquí en adelante lo que Dios quiera”, concluyó el ‘Chato’.

*Por: Julián Pérez | Practicante de Periodismo