Escuchar este artículo

Los recuerdos de ‘El Burrito’ González con Popovic y Ochoa

Domingo, 16 de Agosto de 2020
El exjugador nortesantandereano compartió momentos con los extécnicos del América y Deportivo Cali.

La semana que pasó, el Fútbol Profesional Colombiano sufrió dos pérdidas históricas e invaluables que supieron brillar con los equipos de la capital del Valle del Cauca.

El sábado 8 de agosto se supo la noticia de la muerte doctor Gabriel Ochoa Uribe, campeón con el América, y el lunes, llegó la información del fallecimiento de Vladimir Popovic, otro técnico ganador, pero con el Deportivo Cali. 

Estos dos baluartes fueron figuras en los años 70 y 80, dejando estampadas estrellas en los rojos y verdes. 

Germán ‘El Burrito’ González, histórico exjugador nortesantandereano que vistió la camiseta del Deportivo Cali, dialogó con La Opinión para recordar esos momentos de su carrera en los que coincidió o tuvo relación con los dos fallecidos entrenadores.  

El exvolante, que también hizo parte del cuerpo técnico del único título del Cúcuta en el 2006, alcanzó a ser dirigido por el yugoslavo Popovic en el Deportivo Cali en 1974 mientras que con el Dr. Ochoa tuvo diálogos para hacer parte de sus equipos, pero nunca se concretó nada.

¡A subir las Tres Cruces!

Popovic llegó a Cali en 1974 con los asistentes Alejandro Mur y Oscar López, luego de ser campeón con Santa Fe en 1971. El yugoslavo se había creado la fama de ser exigente con sus jugadores en los trabajos físicos, estudioso de los rivales y un minucioso de la táctica.

Esa exigencia, pudo ser comprobada por González, quien afirmó que Popovic fue el primer técnico en hacer un entrenamiento en el cerro de las Tres Cruces. 

“El primero en llevarnos al cerro de las Tres Cruces de Cali fue él. Eran entrenamientos exigentes. No fue por la carretera que conduce al cerro sino por camino destapado, como si fuéramos escalando. Miguel Escobar y yo llegamos de primeros y Miguel al llegar, vomitaba hasta el desayuno. En ese momento nos dimos cuenta que no podíamos ir desayunados a los entrenos, que eran a las primeras horas de la mañana, porque se nos devolvía todo”, recordó González quien aseguró que esa exigencia fue la clave del éxito de ese Deportivo Cali.

“Era un obsesionado con los abdominales, con la preparación física. Nos metía a diario 500 abdominales. Destaco a Popovic por la parte física aunque era un teso para todo. Estudiaba a los rivales, nos mantenía concentrados en los partidos. Sus entrenos eran fuertes tanto así que no habían ganas para salir después, uno llegaba a la casa a descansar”, afirmó ‘El Burrito’. 

“Popovic, cuando no había entrenamiento, madrugaba a las 7:00  vestido bien elegante, con corbata. Cuando había entreno, llegaba en sudadera, hablando enredando el español y yugoslavo; esa era una  señal de un día duro de trabajo, como por ejemplo llevarnos al Pascual Guerrero y hacernos el Test de Cooper en la pista atlética de 400 metros. Recuerdo que el que más hacía, no superaba las 8 vueltas”, añadió.

Capitán del equipo 

En su último año como jugador del Deportivo Cali, González fue capitán del equipo. 

(El argentino Alejandro Mur, el yugoslavo Vladimir Popovic y el colombiano Óscar López conformaban el cuerpo técnico del Deportivo Cali en 1974, último año que Germán ‘El Burrito’ González, vistió la camiseta del azucarero.)

“Popovic me premió con la cinta de capitán. Nos reunió a todos, hicimos una votación y quedé encargado. Desde ese puesto tuvimos una relación con mucho respeto. Entre los dos había mucha credibilidad y motivación”, dijo González quien lo enfrentó como jugador en Copa Libertadores cuando el yugoslavo jugaba en Unión Canarias de Venezuela. 

El cucuteño además afirmó que el técnico estudiaba tanto a los rivales, que ponía sobre la mesa las jugadas que ellos iban a hacer. 

Un gesto de amistad

Cuando iba a nacer la única hija de Germán, el Deportivo Cali tenía un juego en Barranquilla contra el Junior. Popovic, al ver la situación, le dijo al cucuteño que el cuerpo técnico decidió darle descanso por dos semanas para que compartiera con su familia. Él, comprometido con su trabajo, le reclamó diciéndole que no quería salir del once titular porque “equipo ganador no se cambia”.

(El Deportivo Cali de 1974, que era dirigido por Vladimir Popovic, jugó 59 partidos ganando 31, empatando 20 y perdiendo tan solo 8 encuentros, alcanzando un total de 82 puntos que le permitieron proclamarase campeón por quinta ocasión del Fútbol Profesional Colombiano.)

El técnico le respondió diciendo que no era un cambio, sino un descanso. Al ver que no aceptaba, fueron ante el presidente de ese momento, Alex Gorayeb para que lo convenciera, pero escuchó las misma palabras de González y terminó aceptando que viajara al encuentro.

“Luego del partido, llegamos al hotel y vi una torta en el comedor, pregunté al personal la razón, pero no me dijeron nada. Terminamos de cenar y don Alex pidió que nadie se podía parar de la mesa. Tomó la palabra y dijo: vamos a celebrar tres cosas muy importantes: ganamos, El Burrito hizo gol y la más importante, es que mientras jugábamos en el Romelio Martínez, le nació su hija”, recordó Germán con alegría. 

Tras el viaje, el plantel llegó al Calipuerto y posteriormente, todos en el bus se fueron a la clínica Los Remedios a conocer a la hija de El Burrito. “Popovic notaba los problemas personales de los jugadores y hacía todo lo posible por solucionar con don Alex. Fue un hombre muy serio, un gran señor”. 

La relación con el médico Ochoa

(El médico Gabriel Ochoa Uribe quiso tener en sus filas al cucuteño Germán ‘El Burrito’ González, pero no pudieron coincidir en ningún equipo. En un primer momento, lo quería en Millonarios y luego en América, pero distintas circustancias no permitieron que fuera posible.)
 
“Sobra decir todo lo que ganó para el fútbol colombiano. Fue un campeón con mentalidad de ganador”, afirmó González sobre Ochoa. 

Nunca lo alcanzó a dirigir, pero según cuenta 'El Burrito', el médico lo quiso en un primer momento para Millonarios y después para el América. 

“Estando en el Cali, hablé con el médico Ochoa para ir a Millonarios en una cabina de radio en Jumbo. Él me quería y hubo una propuesta, pero la negociación se cayó por un periodista que le contó a don Alex Gorayeb quien me llamó y me dijo que él quería que yo continuara en el Cali, que el club me quería y se preocupaba por mí”, contó sobre un primer acercamiento con Ochoa. 

El paso de González por el Cali terminó en 1974 y se fue rumbo al Pereira para jugar en 1975, 1976 y 1977, antes de llegar, inesperadamente, al América en 1978. 

“Estando en Pereira los dirigentes me dijeron que me necesitaban en Cali. Fui,  me presenté en el Deportivo Cali y me expresaron que no estaban interesados en mí. Para mi sorpresa, el negocio se había hecho con América. Yo firmé, pero pensando como aguantaba la presión de los hinchas”, recordó sobre su pasó por los rojos en 1978, un año antes de la llegada de Ochoa. 

Ese año, a Germán los hinchas caleños lo llamaban “perro” por jugar con el máximo rival de los verdes. 

Rechazo por presión

A finales de 1978, cuando Ochoa ya se confirmaba como entrenador del América para 1979, Germán González y el argentino Abel Da Graca se reunieron en el restaurante La Tablita tras una citación del médico. 

“Siempre que estuve en Millonarios lo pedí. Esta es mi oportunidad para dirigirlo. Le doy ocho días para que tome la decisión, pero yo lo necesito en el América”, le dijo Ochoa a González, asegurándole además que él se encargaba de ayudarle con la presión que sentía por la hinchada. 

Aburrido por la situación con los hinchas, El Burrito rechazó la propuesta y regresó al Cúcuta Deportivo para el 79, año de la primera estrella del América y misma temporada en la que se retiró. 

Insulto y regaño 

En la temporada del 79, en el encuentro que América jugó contra el Cúcuta, la gente de la barra ‘Los Toches’ coreaban “Ochoa, Ochoa, Ochoa” en el General Santander. 

“Fui al camerino a saludarlo y le dije que la gente quería verlo, le pedí el favor que saliera a saludar. Cuando salimos a la pista atlética el coro siguió, pero acompañado del 'Ochoa, Ochoa, Ochoa hijo de puta'. Con una vergüenza, nos entramos al camerino y me dijo que como le iba a hacer eso, que lo llevara a  que lo putearan”, recordó añadiendo que siempre fue un hombre muy educado.

“Popovic y el Dr. Ochoa hicieron historia. Perdió el fútbol y más los dos equipos de Cali. Fueron hombres que dejaron una leyenda del fútbol nacional, unos verdaderos señores del fútbol, reconocidos en todo el continente”, sentenció.

 

Image
Gustavo Contreras
Gustavo Contreras