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Abandono y desidia, los únicos que rondan por el Paseo Rojo y Negro

Martes, 9 de Enero de 2018
El deterioro ambiental, y la venta de gasolina de contrabando perjudican la sostenibilidad de este espacio.

Después de dos años de que se entregara el proyecto de mejoramiento del Paseo Rojo y Negro, a la fecha nadie asume el compromiso de su cuidado y preservación, pues luego de indagar con Planeación municipal, Infraestructura y el Área Metropolitana, ninguna de las entidades dijo conocer quiénes son los encargados del mantenimiento del lugar. 

Por eso, el sitio continúa en total abandono, lleno de maleza y palmas secas, situación que tiene visiblemente molestos a los habitantes de las comunas 7 y 8.

El descuido del Paseo, al que se le hizo una inversión superior a los 5 mil millones de pesos que incluyeron  la intervención de 15 manzanas, ciclorruta, piso en adoquín, bancas, senderos peatonales, iluminación y arborización, parece haberse perdido.

Las palmeras son la prueba del olvido. 

Los alrededores del paseo son usados como basureros a cielo abierto.

Por ejemplo, en el tramo de la redoma del Idema hasta el intercambiador de Atalaya sobreviven solo 13 de las 130 palmas que se habían sembrado para su embellecimiento. 

Los transeúntes señalan que mientras algunas plantas se secaron por descuido de la administración local, otras fueron arrancadas, por falta de sentido de pertenencia con la ciudad.

Además, se  pueden observar cortinas de maleza que rodean el Centro de Desarrollo Infantil (CDI), el Centro regional de atención a víctimas, la sede del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cúcuta y un parque biosaludable. 

Asdrúbal Castilla, edil de la comuna 7 señaló que estos espacios “necesitan una mejora y cuidado permanente, en especial las zonas verdes”. 

Recalcó que las malezas hacen ver el paseo como un lugar poco atractivo para los visitantes y vecinos de barrios como Comuneros, Primera Etapa, Claret y Palmeras.

Los espacios deportivos también son víctimas del deterioro, pese a su importancia para los habitantes.

“El problema del Gobierno es que siempre que entrega un proyecto asume que las cosas y los espacios se cuidan solos”, dijo Jorge Arias, vecino de la zona. “La comunidad espera que se dé la atención necesaria, ya que son la cara de la cuidad”.

“Desde que se hizo la entrega de este proyecto, nunca se ha visto ningún tipo de sistemas de riego o grupos encargados del cuidado de estas zonas”, puntualizó Arias.

También, los vecinos de las zonas aledañas se quejan por la falta de seguridad de la zona, carencia de alumbrado público en algunos senderos peatonales y la constante presencia de vendedores de gasolina ilegal en este espacio público.

Su petición es tener un lugar agradable para transitar y frecuentar con gusto, ya que este hace parte de la ‘zona rosa’ de la ciudadela.

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