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Ahora sí asustan, en la secretaría de Hacienda

Lunes, 23 de Octubre de 2017
Se trata de la decoración en esta dependencia, previo a celebrar Halloween.

Andar aterrado por el pago de deudas y las ‘culebras’ que pican el bolsillo de los nortesantanderanos tiene más sentido en la secretaría departamental de Hacienda, donde cada dependencia recibe a los contribuyentes con tenebrosos mensajes y curiosa decoración, a propósito de la temporada de Halloween.

Aunque restan pocos días para que se termine esta fecha, aún se puede visitar la secretaría y, mientras se sale del susto de un embargo, es posible ver 11 espacios diseñados con distintos temas.

La oficina de cobro coactivo se convirtió en cripta, mientras que en presupuesto, están el arañón y sus telarañas presupuestales; deuda pública es la cuevita encantada, y fiscalización, un circo diabólico.

Los zombies aparecieron en liquidación; contabilidad es un aquelarre; tesorería, tiene La cueva de la viuda negra y también se puede encontrar la ultratumba de rentas.

No faltó la cueva de las brujas, o la base de la muerte, en operativo, y el despacho del titular de la secretaría, Martín Martínez, es el castillo del Conde Drácula, el cual da la bienvenida con una negrísima pared que oculta los secretos del chupasangre (Drácula, valga la aclaración).

La unión de los funcionarios, que Martínez comprobó durante el mes anterior con ocasión de amor y amistad, lo llevó a convocar un concurso en el que todos se integraron, y, aunque al final el primer premio se lo llevó Drácula, la descorazonada majestad mostró piedad y cedió el estímulo de 500 mil pesos.

Para los funcionarios, la integración en torno a este tipo de actividades ha resultado favorable en el clima laboral, en especial porque es la primera oportunidad en que la secretaría realiza una obra de tal magnitud, con ojos, cabezas, pies y manos regados por todas partes.

La próxima oportunidad de ver ‘vestida’ la oficina se dará en la temporada decembrina y desde ya, los trabajadores están ideando qué hacer para sorprender a los ciudadanos; eso sí, luego de desmontar la embrujada decoración actual.

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