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Calle frente a la UFPS es un caos

Viernes, 4 de Diciembre de 2015
Las ventas callejeras de alimentos se adueñaron hace rato de andenes, calzadas y del separador de la calle.

Los estudiantes de la Universidad Francisco de Paula Santander (Ufps) son los más afortunados de Cúcuta y el país: tienen una calle, que es pública, para comer, parquear sus carros y motos, y hasta para la rumba.

El privilegio lo tienen porque las autoridades permitieron que vendedores informales instalaran cocinetas, pipetas de gas, mesas, sillas y hasta carpas para sus ventas.

Los vecinos de la universidad y los comerciantes del lugar lo admiten: estamos atrincherados en nuestras propias casas y locales.

Carlos Mejía, afectado por la desbordada presencia de ventas callejeras que se produce en unos doscientos metros de la calle 2 entre las avenidas 10 a la 12 Este (barrio Guimaral), justo la que empalma con la Ufps, declaró que la problemática se agudizó en los últimos cuatro años y aunque cada año se producen operaciones de despeje, “a la semana siguiente, de nuevo tenemos invadidos el separador, los andenes, y la calle”.

Son tales la congestión y el caos, que algunos llaman a ese sector “la avenida sexta de Quinta Oriental”, comparándola con la calle del centro que se llama así, una de las peores del país, que la autoridad nunca ha querido despejar.

Consultado sobre el problema, Ciro Alfonso Correa, presidente de la junta comunal de Quinta Oriental, dijo que una solución es peatonalizar la vía, pero una idea así no prosperó en el Concejo.

Sin embargo, se propuso luego el proyecto de adoquinar la vía y, de paso, solucionar la presencia de ventas callejeras y el parqueo de motos y carros, “lo cual está a la espera de que se cumpla”.

Esto, sin embargo, no puso contentos a los vecinos afectados, quienes manifestados que así esté adoquinada o peatonalizada, si no hay control de la Alcaldía y la Policía nunca se va a acabar la invasión del espacio público.

“Todo lo que ha hecho la alcaldía para tratar de corregir los males son puros pañitos de agua tibia, porque el problema cada vez se agudiza más”, dijo Sandra Fernández, vecina del barrio Guaimaral.

Dijo no explicarse por qué si los estudiantes tienen parqueaderos en la universidad estacionan sus motos y carros en la calle.

Benjamín Otero, estudiante de arquitectura del Alma Mater le dijo a La Opinión que parquea en la calle porque adentro en la universidad no hay espacio para hacerlo.

Esto que dijo Otero fue desmentido por la funcionaria de la Ufps, Amparo Malpica, al señalar que hay adentro hay dos parqueaderos con capacidad de 300 cupos para los estudiantes.

Un tercer parqueadero satisface las necesidades al personal de administrativos y profesores, y se tiene en proyecto la construcción de un cuarto parqueadero en altura para toda la comunidad estudiantil.

Habla la alcaldía

Al ser consultada de las quejas de los vecinos de Quinta Oriental, la secretaria de Gobierno del municipio, Adelaida Ontiveros, anunció que para el caso de las ventas callejeras y el parqueo ilegal en las afueras de la universidad se comisionó a la Inspección Cuarta Urbana para que produzca una solución.

“Puedo adelantar quetodas esas ventas no tienen permiso para funcionar en el espacio público, además de que violan el uso del suelo”dijo Ontiveros al tiempo que adelantó que allí el desalojo es inminente.

Desalojos siguen: Gobierno

La secretaria de Gobierno de Cúcuta, Adelaida Ontiveros, dijo que la lucha por recuperar el espacio público no se detendrá. En la madrugada de ayer, durante operativos sorpresa, se decomisaron 30 carretas que se encontraban en dos parqueaderos de carros del centro.

En las diligencias se incautaron también 11 equipos de perifoneo con los que los informales promocionan sus mercancías en la calle.

La funcionaria reveló que la invasión del espacio público se desbordó en el centro. “Si antes teníamos 2 mil vendedores ahora hay 4 mil, producto de que muchos pimpineros se volcaron a las calles a vender productos perecederos, como aguacate, papa, yuca, plátano y frutas”, dijo Ontiveros.

Agregó que la problemática social es grande y demanda la atención del Gobierno Nacional, dado que el cierre de la frontera produjo la llegada de más de 18 mil personas a Cúcuta y unas tres mil de ellas se quedaron a vivir en Cúcuta.

La Opinión