Conviviendo con el Zika desde el vientre

Miércoles, 20 de Mayo de 2020
El brote que se vivió en Cúcuta durante el 2015 y mediados de 2016, mantiene aún sus secuelas. 

Joseth Samuel Caicedo Sepúlveda tuvo que enfrentar el virus del zika y sus consecuencias desde los dos primeros meses de vida, cuando ni siquiera su mamá sabía que ya se estaba formando en el vientre. 

El brote que se vivió en Cúcuta durante el 2015 y mediados de 2016, mantiene aún sus secuelas, especialmente en los nacidos en este lapso. 

La terapeuta Viviana Hernández, docente universitaria, en coordinación con su colega Alexandra Chanagá, quien lidera el programa Valientes del Futuro, mantiene una investigación con una muestra inicial de 30 niños que fueron afectados en su crecimiento por el virus del zika. 

En el caso de Caicedo, la problemática se empezó a notar cuando transcurría el sexto mes de embarazo y los médicos detectaron retrasos en el desarrollo del cerebro. 

“A partir de ese momento hubo un pare en el crecimiento del cerebro de mi niño, tanto que el médico recomendó que el nacimiento fuera por cesárea para no complicarlo más”, explicó Heiser Katerine Sepúlveda Mojica, la mamá del menor. 

El niño, que hoy tiene 3 años y nueve meses, ha tenido que luchar contra la microcefalia, parálisis cerebral, retraso en el desarrollo y epilepsia, como secuelas del zika prenatal, según lo diagnosticado en su historia clínica. 

Estas enfermedades, sumadas a la compleja situación económica de su mamá, complementan un cuadro desolador para Caicedo y más por estos tiempos en que el coronavirus obliga a su progenitora a estar en casa, sin poder conseguir dinero para su sustento. 

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Para la terapeuta Alexandra Chanagá, coinvestigadora de estos casos, la falta de apoyo del Gobierno nacional para estos pacientes ha creado un futuro incierto para estos niños.

La profesional de la salud aseguró que algunos menores han muerto por desnutrición y otros problemas asociados con las complicaciones que dejó el zika. 

“Las EPS han hecho los procesos muy lentos por la tramitología y la falta de políticas sociales para estos pacientes hicieron que naciera la Asociación Valientes del Futuro”, dijo Chanagá. 

Para la mamá de Joseth Caicedo, la ayuda que le brinda esta asociación ha sido fundamental para mantener la esperanza de sobrellevar los problemas que a diario tiene que superar con su pequeño hijo.

“Me ha tocado pelear con tutelas contra las EPS para que atiendan a mi hijo. Tengo más de un año luchando por una prótesis para la cadera. El niño tiene muchas recaídas y me recomiendan terapias en la casa y casi no vienen a hacerlas”, dijo la mujer.

Por ahora, continúa la investigación de las profesionales de la salud, avalada por la Universidad de Santander y Colciencias.