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El 29, gran banquete de solidaridad en el Asilo

Lunes, 18 de Noviembre de 2019
Esperan recaudar fondos para la remodelación de las habitaciones y el comedor.

El viernes 29 se abrirán las puertas del Asilo ‘Rudensido Soto’  para servir, por sexta ocasión, el Gran Banquete de la Solidaridad.

Ese día se espera recaudar fondos que más adelante se invertirán en la remodelación de las habitaciones y comedor de los  120 abuelos que se encuentran albergados en la actualidad.

Sor María Barreiro, directora y representante legal cursó invitaciones a empresarios para que contribuyan con un bono cuyo valor será voluntario.

La religiosa pertenece a la congregación española de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y desde hace dos años y medio se encuentra al frente del Asilo.

Durante un recorrido por las instalaciones del Rudesindo Soto, ubicado frente al parque Colón, se constató la impecable labor que adelanta la directora junto con otras nueve monjas y personal voluntario.

En el primer piso se encuentra la capilla, donde reposan los restos de los benefactores Rudesindo  Soto y Amelia Meoz de Soto.  Allí se oficia la misa.

También están la cocina con sus respectivo sistema de refrigeración y fogones industriales donde voluntarias preparan los alimentos diariamente. Y las habitaciones de los 50 hombres.

Un patio grande con jardín donde se levanta el busto de Rudesindo Soto ambienta el hogar.

Contiguo se encuentra otro patio grande, entechado, donde se llevan a cabo las celebraciones de cumpleaños y jornadas de recreación por parte de empresas comprometidas con la causa. 

En el segundo piso están ubicadas las 70 mujeres. La mayoría necesita atención por su avanzada edad,  o por alguna limitación y permanecen en sillas de ruedas, al igual que los hombres.  A su alcance tienen un salón donde se les hace terapia, una enfermería y un salón para armar una especie de gimnasio, pero carece de aparatos.

Igualmente otro espacio donde desarrollan actividades como pintura, lectura y  artesanías.

Las abuelitas tienen una habitación espaciosa, con gran ventilación y también otras más pequeñas e individuales, dependiendo de cada caso.

En las habitaciones donde hay más de una decena de camas se busca construir separadores para  evitar que se pasen de un lado a otro en horas de la noche.  

 El benefactor Rudesindo Soto construyó las dos plantas y la fachada del Asilo que alberga, desde 1935, a unos 120 abuelos. Unas 70 mujeres y 50 hombres, entre los que se encuentran venezolanos.

Gastos

El amplio lugar que consta de dos plantas vive de la caridad cuyo mantenimiento mensual supera los $25 millones.

Mensualmente las religiosas  deben de pagar, entre servicio de agua y energía eléctrica, un promedio de  $11 millones.

También el arreglo de algunos aparatos que con el tiempo se han venido deteriorando como lavadoras, televisores y ventiladores. Gas domiciliario y  una nómina de personal.

 Aspecto de uno de los comedores en planta baja.

Historia del asilo

Eva Briceño fue la encargada de escribirle a la madre general en Valencia, España, solicitándole  la creación del Asilo y ofreciéndole el testamento de escritura de una amplia casa y funcional de su propiedad a favor de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Después de la aprobación la congregacipión envió el primer grupo de ocho hermanas y el 10 de noviembre de 1935, según reza en las actas, empezó la misión hasta el día de hoy.

En 1939, Rudesindo Soto y su esposa Amalia Meoz de Soto, intervinieron para costear el levanamiento de los pabellos y la fachada principal de la avenida tercerea entre calles 12 y 13.

En el patio principal reposa un monumento dedicado a Rudesindo Soto mandado a levantar por su esposa Amelia, quien murió poco después que el benefactor.

La supervisora de esa época, hermana Sixta, redactó un testamento para todas las obras sociales ejecutadas. “Las obras hechas en este Asilo de ancianos Rudesindo Soto, les pertenecen a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados”. 

 Sor María Barreiro, directora y representante legal de Asilo Rudesindo Soto y Mery Peñaranda, quien vive asilada desde hace más de un año.

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