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Eloy Mora, 50 años de vida sacerdotal

Jueves, 21 de Noviembre de 2019
La primera parroquia a donde llegó fue  San Pablo del entonces barrio Los Patios.

Cursaba tercer año de primaria en el colegio Salesiano cuando hizo su Primera Comunión. Era el año 1952. Y producto de esa preparación se le avivó el amor por el sacerdocio.

De inmediato se ofreció de acólito de la capilla María Auxiliadora. Y fue al terminar el bachillerato cuando el padre Miller le preguntó sí quería ir al Seminario.  No vaciló en contestar. Sus padres, Eloy Mora y Sara Peñaranda, lo apoyaron al igual que sus 8 hermanos: Jorge, Humberto, Ernesto, Teresa, Osvaldo, Sara, Gloria y Luz Marina. Vivía en el barrio El Llano, en la avenida séptima, frente al colegio La Presentación, donde nació un 9 de febrero de 1942. Y en 1956 empacó maletas para el Seminario Menor de Mosquera, Cundinamarca. 

En 1962 falleció su madre Sara Peñaranda y en 1963 regresó a Cúcuta.

Y el 22 de noviembre de 1969 fue ordenado sacerdote. El Seminario Menor funcionaba en el barrio Aguas Calientes, de la Ciudadela La Libertad, donde hoy está el Seminario Mayor.

El obispo Pablo Correa León fue el encargado de ordenarlo.

El padre Eloy Mora Peñaranda y el obispo Pablo Correa León el día que se ordenó como sacerdote, 22 de noviembre de 1969.

El entonces párroco de la iglesia San Pablo del barrio 11 de Noviembre  de Los Patios, padre Eloy Mora Peñaranda, en compañía del presidente Misael Pastrana Borrero, quien había llegado a inaugurar un puesto de salud.

La primera parroquia a donde llegó fue  San Pablo del entonces barrio Los Patios. Allí permaneció cinco años. Después viajó a especializarse en teología pastoral y catequesis en Roma durante tres años.

Regresó como Vicario de la Curia Episcopal y tres años después lo trasladaron al municipio de Gramalote. Seis años después regresa a Roma. En 1987 asume como párroco de San Antonio de Padua, iglesia que considera suya porque allí fue bautizado y confirmado. A los seis años lo trasladan a la Catedral San José de Cúcuta, donde permanece otros 6 largos años. Y estando en la parroquia Espíritu Santos se presentó la vacancia Episcopal por el traslado de monseñor Rubén Salazar como Arzobispo de Barranquilla. 

Ese “palomazo” (Administrador Diocesano) duró ocho meses: desde mayo hasta diciembre de 1999. De ahí fue nombrado párroco de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús donde pasó ocho años. Y en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Villa del Rosario, donde tenía cuatro años de ejercer, cumplió los 75 años de edad, que según el derecho canónico los obispos y párrocos deben renunciar. Desde ese momento empezó a recibir el mutuo auxilio sacerdotal. Sin embargo, quedó retirado, pero con capilla. Es el  actual capellán de La Medalla Milagrosa,  a donde llega a las 5:00 de la tarde a oficiar misa.

Hoy que cumple los 50 años de vida sacerdotal confiesa que al mirar atrás cree que la vida es como un suspiro y “parece que fue ayer” como dice la canción. Y los resume como medio siglo de servicio a una comunidad basados en la fe y en el amor. En ese lapso de tiempo ofició misas de sepelios, de matrimonios, de primeras comuniones y de confirmaciones.

En Gramalote, 1980, cuando el padre Eloy Mora Peñaranda asumió como párroco de la iglesia San Rafael. En la foto aparece dirigiéndose al desaparecido pueblo. 

Celebración

Para celebrar los 50 años de sacerdocio oficiará hoy, en la mañana, una misa en el Seminario Mayor y otra en su capilla La Medalla Milagrosa a las 6:00 de la tarde.

La otra faceta

Al padre Eloy Mora Peñaranda siempre le ha gustado colaborar, de manera paralela a su oficio sacerdotal. 

Es miembro de la Academia de Historia. Desde hace 26 años es el presidente de la Fundación Virgilio Barco. También es miembro de la Academia Santanderista y del Museo Norte de Santander y ciudad de Cúcuta.

Aclara que nunca ocupó un cargo público. Por eso no está pensionado. Siempre estuvo comprometido con la Iglesia, aunque no fue obispo piensa que quedó  en una larga lista de espera. 

Sin embargo, se vanagloria, eso sí, de haber ocupado todos los cargos en la Curia. “Nunca me he sentido desilusionado con el sacerdocio, en medio de las luchas, dificultades, debilidades, porque somos humanos. Me siento pleno hoy al cumplir los 50 años de vida sacerdotal”.

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